11 de febrero 1999 - 00:00

"EL ULTIMO SOLDADO"

E n 1995 el joven director inglés Paul Anderson logró un sorprendente éxito de taquilla con «Mortal Kombat», atractivo film fantástico que supo exprimir al máximo su discreto presupuesto para lograr imágenes realmente originales. Anderson ya había realizado por mucho menos dinero el interesante film futurista «Shopping» y ya en Hollywood supo hacer un excelente film de terror y ciencia-ficción, «Event Horizon», en el que las ideas pesaban por sobre el presupuesto o los efectos especiales.
Pero en «El último soldado» Anderson contó con la presencia de Kurt Russell y 75 millones de dólares para poner en escena un argumento de David Webb Peoples, nada menos que el guionista de «Blade Runner» (claro que allí adaptaba una estupenda novela de Philip K. Dick), sobre novela. Y sin embargo el resultado es un film poco inspirado, que casi nunca delata la montaña de dólares que se invirtieron en él y que luce como un entretenimiento discreto para ver en televisión en alguna tarde de cine de superacción del siglo XXI.
El título original remite a un legendario episodio de la serie
«Rumbo a lo desconocido». Y la película parece precisamente la versión ampliada y sobreproducida de algún viejo capítulo de esa serie o de la «La dimensión desconocida». Russell es un soldado perfecto, entregado de bebé al ejército para ser sometido a un entrenamiento monstruoso, una especie de lavado de cerebro fascista en donde se le inculca la obediencia debida, la falta de piedad y de sentimientos ante todo. Pero luego de matar enemigos y civiles inocentes en media galaxia (incluidas las «lunas argentinas») es declarado obsoleto, reemplazado por soldados creados genéticamente y dado por muerto en un planeta basurero. Con los habitantes de ese lugar inhóspito el soldado perimido descubre sentimientos que desconocía y una buena causa que le permita seguir matando gente a diestra y siniestra.
David Webb Peoples ambientó la historia en el mismo futuro donde transcurría «Blade Runner», pero sin la base de la novela de Philip K. Dick sólo logró esbozar una trama demasiado simple sobre una premisa que daba para mucho más. Como la película está bien filmada, tiene interesantes decorados y nunca llega a ser pretenciosa, se deja ver y por momentos entretiene. Pero le falta vuelo y profundidad tanto en lo visual como en lo argumental, por lo que muy difícilmente llegue a conformar del todo, ni siquiera a los más fanáticos del género.

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