10 de junio 2003 - 00:00
"En Beckett también hay mucho humorismo"
-
Laboratorio IMPULSAR: el programa federal de la Academia de Cine y Netflix que apuesta por talentos emergentes
-
"La Argentina de Francisco": el Vaticano presenta un documental sobre la vida de Jorge Bergoglio
Periodista: Usted siempre consideró a Beckett su maestro. ¿Qué aprendió de él en todos estos años?
P.: Los protagonistas de la obra debaten los temas más serios en un tono despreocupado y a veces muy burlón, pero de repente se cargan de angustia.
M.G.: A mí me divierte mucho ver este espectáculo. En él está todo Beckett y, para colmo, riéndose de sus propias invenciones. Es un autor que siempre incita a ir más allá de la tradición cultural y a preguntarnos por las cosas que realmente nos inquietan. Pero enfrentarse a la esencia de las cosas coloca en un lugar de mucha indefensión. Creo que por eso suele poner en sus obras a esa especie de tara-dos casi inermes.
P.: ¿Cómo logró que Bob Telson compusiera la música de esta obra?
M.G.: Nos conocimos porque estamos casados con dos hermanas, Bob con Isabel y yo con Grace. El vive en Nueva York, pero decidió quedarse en la Argentina durante un año. Ahora empezó a trabajar con el director Percy Adlon en la adaptación (para comedia musical) de «Bagdad café». Piensan estrenarla en Barcelona. No quieren saber nada con Broadway, dicen que es mal lugar porque allá la producción de musicales está muy adocenada y sólo responde a intereses comerciales. Estuvieron trabajando durante un mes en Buenos Aires. Ahora Bob se fue a Estados Unidos a hacer el casting de la obra. La música que hizo para «Todos caen» es bellísima. Beckett indica que debe ser «La muerte y la doncella» de Schubert pero a mí criterio ya fue utilizada demasiadas veces.
P.: ¿A qué edad descubrió a Beckett?
M.G.: Lo leí por primera vez a los 18 años, cuando mi maestra de teatro lo tradujo del italiano. Una vez me preguntó Ariel Ramírez por qué me gustaba tanto Beckett si todos sus personajes los había tomado de los clochards que deambulan junto al Sena. Lo que pasa en que en Mendoza siempre hubo muchos linyeras, «curados» como le decimos allá. «Se curó» quiere decir «se emborrachó». Uno ve a esos tipos tirados junto a la desembocadura del río Mendoza y enseguida piensa en los personajes de Beckett. Es que él escribió sobre el detritus, sobre los restos de nuestra civilización y cultura.
P.: ¿Y cómo fue su encuentro con Shakespeare?
M.G.: Más precoz. Vi «Hamlet» a los 7 años porque mi madre estaba enamorada de Laurence Olivier, como todas las mujeres de su generación. Yo no quería entrar, pero me convenció porque, como a mí me gustaban las películas de capa y espada, me mostró una fotografía del duelo entre Laertes y Hamlet. Así que entré y empecé a ver a un se-ñor platinado que decía cosas que no entendía mucho, pero desde entonces ya nunca más me desprendí de Shakespeare.
Entrevista de Patricia Espinosa


Dejá tu comentario