En plena campaña, museos porteños están cerrados

Espectáculos

En plena campaña electoral, los funcionarios del Gobierno de la Ciudad intentan como pocas veces hacerse ver en la cultura y el arte, sector cuya visibilidad va en aumento. Sin embargo, el dinero destinado a muestras como la del Harrods, «Arte al Plato» en el Centro Cultural Recoleta, el sitio en Internet de los Museos de Buenos Aires y sus flamantes logos y señalizaciones, entre otras iniciativas recientes, no les alcanza para ocultar problemas de larga data.

Entre ellos, las carencias que padecen los museos, cuyos empleados iniciaron una huelga por razones salariales, o las dificultades que atraviesan sus asociaciones de amigos, que apelan al espíritu filantrópico de los artistas para reunir fondos.

Gestada con la urgencia de los días que corren, la actual y mediática movilización a favor del arte de la Secretaría de Cultura deja a la vista sus contradicciones porque, como dicen los directivos y empleados de los museos, que esta vez coinciden en los reclamos, «nadie valora a los museos, que dependen de la buena voluntad de las asociaciones».

• Reunión

Los empleados de museos se reunirán hoy con el secretario de Hacienda mientras continúa el cese de actividades y los museos están cerrados. Con un presupuesto general de 144,4 millones de pesos, la Secretaría de Cultura destina 5,6 millones para los 11 museos de la Ciudad. La mayor parte de ese dinero se gasta en mantener una planta permanente de 286 personas y 85 contratados que trabajan en los museos Enrique Larreta, Fernández Blanco, Arte Moderno, Eduardo Sívori, Luis Perlotti, del Cine, de la Ciudad, José Hernández, y el Histórico Cornelio Saavedra, instituciones a las que recientemente (y como si sobrara el dinero), se agregaron el Carlos Gardel y el Centro de Museos. También se pretende sumar uno dedicado al tango y la casa histórica del Fernández Blanco, con igual presupuesto.

Los empleados de los museos exigen ahora que se equiparen sus sueldos con los que perciben los del Centro Cultural Recoleta, que disfruta del mejor status con un presupuesto que asciende a 3,8 millones. A esto se suma que en los museos hay un patrimonio que muchas veces se deteriora, por el que se deben velar, mientras que las autoridades respectivas aseguran que nunca llega el dinero para restauraciones o preservación.

Es típico de los tiempos electorales inaugurar nuevos espacios, pero así se acentúan las contradicciones, porque el Centro de Museos de la Costanera Sur apenas si está abierto de martes a viernes de 14 a 18 horas, y el Fernández Blanco de 14 a 19. Cuatro horas en actividad para un museo es una rareza en el mundo. En comparación, los miércoles, día gratuito del privado MALBA, el horario se extiende desde las 11 hasta las 21.

Los museos de la Ciudad cobran 1 peso el bono contribución que antes recaudaban las asociaciones de amigos y ahora se destina a las arcas del Gobierno. En el Sívori, la Asociación Amigos organizó un remate de obras de arte para este mes y piden a los artistas que donen el 50% del valor de la venta. Con ese dinero enfrentan gastos que van desde la compra de papel y la limpieza hasta el arreglo de goteras, porque según explican sus miembros: «Si no existieran las asociaciones, los museos de la Ciudad tendrían que cerrar sus puertas».

En este contexto, a muchos les fastidian las diferencias, porque en los actos de última hora no falta el dinero.

Algunos artistas que participaron en la muestra de Harrods y el Recoleta cuentan que recibieron anticipos para realizar sus obras, o que les pagaron 500 pesos a los numerosos curadores convocados. Estos desembolsos serían bienvenidos sino fuera porque hace unos meses, cuando el Museo de Arte Moderno formó su colección « Ultimas Tendencias», les pidieron a los artistas que donaran sus mejores trabajos y no les pagaron ni el flete.

Se debe tener en cuenta que además de posibilitar la producción de otras obras, el pago tiene un efecto demostrativo, ya que el museo es la institución legitimadora por excelencia de la calidad y
conse cuentemente del precio del arte, y su gestión debería ser un modelo. ¿Qué pasaría si las fundaciones, coleccionistas y museos privados comenzaran a pedir donaciones?

Luego, para modernizar la imagen de los museos, crearon la «Estrategia de Identificación del Programa de Fortalecimiento Institucional», con fondos de un préstamo del BID (1107/OC/AR). Pero los entendidos opinan que «no se justifica el endeudamiento en dólares por tratarse de insumos que no son importados y pagos en pesos».

Lo cierto es que el préstamo, que no hace otra cosa que aumentar la deuda pública, fue otorgado en 1999 y recién ahora, al término de la gestión, deciden utilizarlo. Todo a pagar en el futuro. Y aunque la Dirección de Infraestructura tiene un presupuesto de 17 millones de pesos, de los cuales 5,4 tendrían que haberse ejecutado en 2003, en la remodelación y ampliación de los museos de Arte Moderno y del Cine, las obras brillan por su ausencia.

No se puede decir que a
Aníbal Ibarra y a Jorge Telerman no les interese el arte. Inauguraron sus gestiones con una gira por la ciudad con el director del Museo de Arte Moderno de Nueva York, Glenn Lowry.

Aunque lo cierto es que el proyecto que tenían con el ilustre visitante no resultó, y
Lowry a partir de esa fecha cortó la relación que había establecido con los museos de Argentina.

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