12 de septiembre 2001 - 00:00

Esquemática y vulgar, a pesar de los actores

Rosa impulsa a su marido, un fracasado profesor de tango, a cuya academia no concurre ningún alumno, lo que no mengua la admiración que ella siente por su hombre y que comunica a su compañero de trabajo, que acepta ser su discípulo, para aden-trarse en el mundo del sentimiento tanguero.

Para el marido, el vínculo que ella mantiene con el otro es sospechoso, pero la tenacidad de la mujer logra convencerlo de que el tercero en discordia alimentará el amor que ella siente por él. Así consigue que los dos hombres acepten ser parte de un trío en el que cada uno de ellos tiene un lugar de pertenencia. El pescadero alimentará sus fantasías, y el marido se ocupará de satisfacer las demandas del sexo.

Vulgaridad

La pieza de Carlos Pais y Américo Alfredo Torchelli apela a un humor vulgar, que la puesta de Osvaldo Bonet subraya. Lo primero que se escucha es la cadena del inodoro que marca la aparición de Fortunato (el marido), que inmediatamente se explaya sobre los problemas de su intestino, tomando como interlocutor a un gato.

El hombre se queja de la indiferencia de su mujer, que ha tenido el coraje de irse a trabajar sin pensar en él. El monólogo se dilata innecesariamente hasta que el hombre se decide a salir de la casa para buscar consuelo en algún boliche.

Al regreso de Rosa con el pescadero, cuyas floridas palabras la transforman de verdulera en una imagen de la selva, se deja entrever el plan que ella ha urdido: mantener a los dos hombres unidos para que entre ambos satisfagan las necesidades de su sexo y su «espíritu». Pepe Novoa pone su oficio al servicio de un personaje esquemático y logra infundir credibilidad a los largos parlamentos.

Luisa Kuliok compone a la simpática verdulera, renunciando a lucir su porte en la primera parte, en la que aparece vestida como una indigente, para darse el gusto de hacer resplandecer su sensualidad, cuando debe asumir el rol de la «partenaire». Y Roly Serrano, con su campechanía y ternura anima al pescadero con ínfulas de poeta, otorgándole gracia y ternura.

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