22 de octubre 2001 - 00:00
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Bernardo Neustadt.
Periodista: ¿Con qué canal tuvo mejor relación?
Bernardo Neustadt: Con «Canal 11», definitivamente. Salvo con Gustavo Yankelevich, que nunca quiso programas políticos. Nos quitaba promoción, nos daba malos horarios. No se podía convivir.
P.: ¿Cuál es el programa que recuerda con mayor placer?
B.N.: El reportaje a Arturo Frondizi en «Canal 9». Recuerdo que, por las circunstancias políticas, Romay había desaconsejado hacer ese programa. Pero lo hicimos igual. Ni siquiera armaron la escenografía y lo hicimos caminando, dentro del canal. Fue un gran programa.
P.: ¿Y el que nunca quisiera haber hecho?
B.N.: El de Claudia Schiffer. Los dos estábamos incómodos. Yo no sabía qué preguntarle. No me interesaba. Naturalmente fue una imposición del canal para ganar rating y yo acepté, pero me arrepentí siempre. Evidentemente, no sirvo para entrevistar modelos.
P.: ¿Un programa en el que dijo cosas que no quisiera haber dicho?
B.N.: Sin duda, el reportaje a Carlos Menem después de las elecciones. Yo estuve muy mal. Le dije que no le creía nada de lo que decía, que él iba a ser igual que todos los peronistas estatistas. Le dije cosas gratuitas, tantas cosas. Sus asesores le decían 'andate, andate', pero él estuvo igual. Después terminamos en la Cantina de Roque. Me arrepentí de ese programa, me arrepentí también por no haberlo votado en el '89, y me volví a arrepentir por sí haberlo votado en el '95, cuando ya no hizo las cosas que debió haber hecho.
P.: ¿Quién fue el político más brillante que conoció?
B.N.: Arturo Frondizi, una vez más. Además, nunca tuvo siquiera una tacha de corrupto. Siempre en el mismo departamento, antes y después de las elecciones.
P.: ¿Y el más detestable?
B.N.: Mario Firmenich, a quien inclusive llevé al programa. Allí me dijo que no se había arrepentido por el asesinato de Aramburu, y que lo había matado por voluntad del pueblo.
P.: ¿El programa que siempre quiso hacer y nunca pudo?
B.N.: Una entrevista a Fidel Castro. Le enviamos cartas durante años y años, pero nunca lo logramos. Y eso que mi insistencia y la de mis ayudantes, como Clara Mariño, son inquebrantables. A Perón lo perseguimos durante 14 años hasta que al fin lo entrevisté en Puerta de Hierro. Franco nos llevó 18 años, y Oliveira Salazar 18. Tampoco pude hacerle un reportaje, pese a que estuvimos un paso, a Margaret Thatcher.
P.: ¿Se siente cómodo con sus columnas en «Crónica TV»?
B.N.: Tan cómodo que hasta voy de sport a veces. La verdad, cada vez me cuesta más vestirme con saco y corbata. Me estoy pareciendo a Vinicius de Moraes. Héctor Ricardo García hace mucho que me había propuesto hacer esas columnas pero yo me negaba porque, en fin, me parecía que el perfil del canal no tenía que ver conmigo. Pero me equivoqué. Estoy tan a gusto en «Crónica» como en mi programa en la radio Millenium.
P.: ¿Qué cosas cree usted que modificaron a la sociedad argentina gracias a su trabajo en la TV?
B.N.: En primer lugar, el haber terminado con la idea de que soberanía es estatismo. La lucha por la privatización de los servicios públicos por fin dio resultados, lo mismo que la construcción de la Biblioteca Nacional y la derogación de las jubilaciones de privilegio.
P.: También ganó con el voto «bronca».
B.N.: Una cantidad tan abrumadora como la que hubo en las últimas elecciones siempre anuncia algo. Yo he vivido situaciones así antes. En 1943 pasaba algo parecido, y apareció Perón.




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