27 de marzo 2006 - 00:00
Estrenarán ópera de autor quemado por la Inquisición
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Aníbal
Cetrangolo: un
especialista en
música barroca
latinoamericana,
estrenará en
julio en Buenos
Aires «Los
motivos de
Proteo», de
Antonio José
da Silva y
Antonio Texeira.
Periodista: ¿Cómo llega a la idea de producir esta ópera?
Aníbal Cetrangolo: «Las variedades de Proteo» fue compuesta alrededor de 1730 y representada por primera vez en 1737. El autor murió ese año. El libretista Da Silva tenía 7 años en 1712 cuando viajó a Lisboa, ya que su familia fue convocada a la capital del reino. El motivo de dicho traslado fue estar procesada por la Inquisición a raíz de ser una familia de judíos conversos que, según las acusaciones, no seguía los preceptos de la Iglesia católica. Da Silva estudió, entonces en la Universidad de Coimbra (mientras el largo proceso, que terminaría con su muerte en la hoguera, seguía su marcha), y ahí se familiarizó con la filosofía de Rousseau. Cuando da Silva conoció al músico Antonio Texeira crearon juntos lo que más tarde se denominaría la ópera paródica, con sus cantantes ocultos mientras el público veía en su lugar un teatro de marionetas. Una experiencia de esta naturaleza es la que se estrenará en unos meses más en Buenos Aires, en carácter de primicia mundial, respetando la estética del período barroco que fue el que guió su alumbramiento en el lejano siglo XVIII.
P.: ¿Esta es la única obra que dejó Da Silva?
A.C.: No. «Las variedades de Proteo» es una de las siete u ocho óperas suyas que quedan, y es una de las dos que han llegado hasta nosotros con música. El compositor Antonio Texeira fue un portugués al que la Corona mandó a estudiar a Italia. Es en un momento en que la monarquía portuguesa quería tener una imagen de mayor prestigio sobre toda Europa (sabiendo del predominio ejercido por España sobre Portugal). Fue entonces que enviaron a los músicos jóvenes a estudiar a lo que eran consideradas las fuentes del arte barroco, es decir, Italia. Texeira estudió en Roma y volvió a Lisboa con un estilo totalmente asimilado a la música italiana del período. Desde el punto de vista musical está típicamente calcado del barroco italiano ya que, desde lo dramático y teatral, lo suyo se parece mucho más a lo que será luego el singspiel (a la manera de Mozart en «La Flauta Mágica»), es decir, una ópera que combina las partes cantadas y las habladas.
P.: ¿Se compuso en italiano o en portugués?
A.C.: En portugués, y así se hará en Buenos Aires. Cumpliendo con una recuperación filológica, nos proponemos utilizar el texto original.
P.: Esto va ser para julio, es decir para las vacaciones de invierno. ¿Está pensado como un espectáculo destinado a los chicos?
A.C.: No. De ninguna manera. Se va a organizar alguna función para chicos con elementos didácticos apropiados, pero el resto de las funciones serán para adultos. Este es un trabajo de recuperación de algo que no se conocía en el mundo, y es muy importante que se respeten todas las pautas musicales y teatrales de la época.
P.: ¿Dirigirá usted?
A.C.: Sí, con un grupo instrumental que traigo, en parte, de Italia y con las fuerzas locales. Sobre todo con los jóvenes de Juventus Lyrica. El orgánico contempla partes de violín, de viola, oboes, dos cornos naturales y un cémbalo. Los instrumentos están duplicados, por lo que el conjunto que tocará es relativamente grande. También los titiriteros son de aquí: Tito Lorefice y Carlos Almeida. La régie es responsabilidad de Ana D'Anna y los cantantes serán seleccionados en una serie de audiciones que vengo llevando a cabo por estos días. En esta versión, los cantantes interactúan con los títeres según una concepción personal de la directora escénica.
P.: ¿Tiene proyectado grabar este trabajo?
A.C. Para la Universidad de San Martín como para el Imla, la recuperación de la obra de Da Silva y Texeira es fundamental, por lo que se está hablando de la grabación en CDs y DVDs. De esta manera se obtendría un testimonio valioso sobre un material casi inhallable en el mundo musical. Se está abriendo un camino al conocimiento del público de materiales valiosos y nuevos, que nunca han sido registrados. La intención que nos proponemos con este trabajo es repetir la experiencia el año próximo con otro título del amplio repertorio que permanece desconocido.
P. : ¿Se mantienen las costumbres musicales de la época?
A.C.: En todo. Es decir habrá que trabajar como se hacía en el siglo XVIII, de lo contrario la experiencia sería tremendamente aburrida. Hay que saber que lo compuesto por el autor prevé ciertas convenciones que habrá que cumplir. Por ejemplo: hay cuatro notas iguales que no tienen indicación de forte o piano, eso lo deberá suponer el intérprete y otorgarle los matices necesarios.
P.: ¿Cree que «Las variedades de Proteo» será recibida con interés en Buenos Aires?
A.C.: El público de aquí conoce mucho y, si no, es adicto a este tipo de espectáculos, porque le impone el desafío de conocer algo nuevo, prácticamente desconocido. Del éxito de acá depende que se haga la grabación en DVD, o en CD, e inclusive que el espectáculo viaje a Europa para mostrar lo que se hace en Buenos Aires con la música latinoamericana. Será una forma de revertir el proceso histórico en el que siempre los latinoamericanos importamos los productos europeos. Entonces, mandaremos ahora a los europeos algo de lo que hacemos aquí, con sabor propio y sin la necesidad de poner plumas o maracas.
Entrevista de Eduardo Giorello


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