Siempre entre la tradición y la modernidad, el Chango Spasiuk ofrece un repertorio que va del chamamé cuadrado a sutilezas tímbricas y armónicas que exigen una audición atenta.
Chango Spasiuk ( acordeón). Con Ch. Ruiz Guiñazú (percusión), S. Villalba (guitarra, voz), V. Renedeau (violín), J.P. Navarro (contrabajo), M. Núñez (guitarra) y M. Villalba (cajón). (La Trastienda, 21 y 22 de octubre; repite el 29/10.)
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No son muchos los músicos que, como el misionero Chango Spasiuk, han sabido construir un puente entre el pasado y el presente, la tradición y la modernidad, el lenguaje aprendido de sus mayores y las renovaciones que se ha ido planteando. Spasiuk hace pie en músicos como Blas Martínez Riera, Tránsito Cocomarola, Tarragó Ros y Raúl Barboza. Pero, del mismo modo, no se ha privado de acercarse a propuestas bien diferentes y relacionadas con el rock ( Divididos, La Mississippi, Mimí Maura), las músicas étnicas (Xeito Novo) u otras vertientes del folklore (Mercedes Sosa, Los Chalchaleros, Jaime Torres, Luis Salinas, etc.).
Toda esa búsqueda, que incluye también a los músicos del sur de Brasil, queda plasmada disco tras disco por este artista que lleva editados ya ocho CD's y que por estos días está presentando su último trabajo, « Tarefero de mis pagos». Tocó en La Trastienda con la misma formación con la que hizo el disco, aunque sin su bandoneonista Juan Núñez. Sin concesiones con el público, tocó de corrido, prácticamente en el mismo orden en que fue editado, todo el material del nuevo álbum. Y hubo allí chamamé cuadrado y también sutilezas tímbricas y armónicas, momentos festivaleros y espacios para la audición reconcentrada. Spasiuk se apoya en una banda que funciona con precisión de reloj y que permite el lucimiento de todos los integrantes. Y esta primera parte tuvo, además, el regalo de la presencia del acordeonista Tilo Escobar, que se sumó para «Tome y traiga» de Martínez Riera e hizo un solo brillante con «El toro». Para el final quedarían las escasas referencias a discos y trabajos anteriores, con temas clásicos como «Kilómetro 11» de Cocomarola o «Libertango» de Piazzolla, y con algunos otros títulos propios, como « Posadas», «Las sacrificadas» o «Misiones». R.S.
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