Cuarteto Charmillon con Manuel Rego (piano). Trío para violín, viola y violoncello (1936) de F. Martín; Cuarteto en Sol Menor K. 478 de W. A. Mozart y Cuarteto N° 1 en Do Menor Op. 15 de G. Fauré (Teatro Cervantes, 3 de julio; Org.: Asoc. Wagneriana).
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Justo es reconocer que la sociedad de conciertos decana de la Argentina hace notables esfuerzos por sobrevivir, ya que antes del desastre económico por todos conocido, ya tenía problemas financieros.
Lejos está el esplendor de los dos turnos completos, a los cuales se les ofrecía los mejores conjuntos y orquestas del mundo. Este año la programación es más modesta, lo que es aceptable; lo inaceptable es la falta de calidad y de percepción selectiva.
Vale el prólogo para reseñar la injustificada actuación del Trío Charmillon y no un cuarteto como estaba anunciado. Debido a que la pianista Eva María Zimmermann no pudo viajar por razones de salud se recurrió al notable concertista argentino Manuel Rego, que tocó maravillosamente. Lo cual, y seguramente sin que se lo proponga nuestro artista, puso de relieve la mediocridad de sus compañeros de escenario importados de Suiza.
El violinista Etienne Avelín no tiene los recursos técnicos necesarios, casi diríamos elementales, para abordar este repertorio. En la obra de Mozart, con su primer movimiento en Forma Sonata, vale decir con tres reexposiciones, puso de manifiesto su endeble formación; en el primer pasaje errado se podía creer que se trataba de los nervios, pero ya en el segundo y en el tercero se esfumaron las esperanzas de que algo mejore.
•Instrumento
Sabido es que la viola es un instrumento nasal y filosófico, pero para el violista Michael Schwendimann ese sonido es áspero e impersonal, además maneja el arco como si la viola -instrumento de rancia estirpe-fuera un segundón del violín. En cuanto al cellista Matthias Kuhn no tenemos opinión formada puesto que apenas se lo escuchó.
También la Wagneriana debiera considerar que es posible vivir con lo nuestro antes que traer material importado de mala calidad. Tanto es así, que la mayoría de los espectadores trató de hacer abstracción de las cuerdas para escuchar al argentino Manuel Rego realizar verdadero arte musical. Casi hubiera sido preferible un recital del pianista marplatense para satisfacción de todos.
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