3 de julio 2002 - 00:00

Estupendo unipersonal de Ana María Bovo

Ana María Bovo
Ana María Bovo
«Hasta que me llames». Texto e interpretación: Ana María Bovo. Dir.: E. Federman. Dis. de ilum.: G. Córdova. Vest.: María Pérez Cigoj. Coreog.: M. Suez. (Sala «Club del Progreso», Sarmiento 1334)

E n «Maní con chocolate», su espectáculo anterior, Ana María Bovo ya había dado muestras de un gran crecimiento como actriz al incorporar materiales vinculados no sólo a la literatura universal sino también al cine y al anecdotario personal. Tras años de distinguirse como una de las narradoras orales más expresivas de nuestro medio, Bovo decidió apostar a otro tipo de unipersonal, ya desentendido de las antologías literarias y mucho más concentrado en la progresión dramática de una historia central capaz de nuclear en sí misma otros relatos .

«Hasta que me llames» es también producto de un eficaz trabajo de intertextualidad, en el confluyen sin fisuras el relato épico -a través de un encantador resumen de «La Odisea»-, algunas escenas de «La flor de mi secreto» de Pedro Almodóvar y, como eje, la evocación (probablemente autobiográfica) de una emotiva visita de la actriz a su pueblo natal.

El espectáculo ronda el tema de la espera, pero paso a paso se va enriqueciendo con historias de vida cuya humanidad permiten que el espectador transite de la risa a la emoción. En virtud de un trabajo de dramaturgia de sorprendente tersura, la actriz pasa de un personaje a otro (ya sea Ulises, alguno de sus parientes, como el entrañable tío Vicente, o la neurótica Leo del film de Almodóvar) desplegando diversas intrigas y haciendo visible ante el espectador ambientes y situaciones de lo más diversos. Con muy pocos elementos en escena, pero con un inteligente aprovechamiento del espacio original (incluyendo puertas y ventanas), la actriz concentra en sí misma toda la magia de este espectáculo, un mérito que, sin duda, también compete a la labor del director Enrique Federman.

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