Actuación de Mercedes Sosa (canto, bombo). Con N. Brizuela (guitarra), P. Spatocco (teclados), R. Lobo (batería, percusión), C. Genoni (bajo) y B. Muñiz (coros). (Estadio Luna Park8/12.)
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El Luna Park, ya preparado para las celebraciones de Fin de Año, lucía como un gran salón de fiestas. Las 300 mesas para doce personas ocupaban todo el ámbito del estadio, con las tribunas y el pullman escondidos detrás de enormes tarimas. Aunque de aspecto muy atractivo, no es ésta, por cierto, la mejor disposición para disfrutar de un espectáculo.
De hecho, después de la complicada distribución de las empanadas y el vino, a cargo de promotoras de buen ver pero no muy duchas en el oficio gastronómico, ya con el recital en marcha, el público de los lugares más alejados debió ponerse de pie para poder ver algo de lo que sucedía sobre el escenario.
Pero, aunque algunos se quejaron por la demora en la llegada de la comida y porque, debido a la escasez de bebidas, otros debieron salir a comprar gaseosas a la calle, una vez que Mercedes Sosa comenzó a cantar -con exactos sesenta minutos de demora- todos los problemas desaparecieron.
Con la misma banda pequeña que la está acompañando en los últimos años y con un repertorio que mezcló clásicos con temas más nuevos, ofreció un concierto excelente. Tuvo picos altísimos, con la zamba «Como flor del campo» de Raúl Carnota, «Gracias a la vida», «Alfonsina y el mar». Compartió con Los Chalchaleros -con quienes grabó en su disco despedida-la «Zamba por vos» de Alfredo Zitarrosa y «Cochero 'e plaza».
Invitó a sus sobrinos Coqui y Claudio Sosa y al ascendente Luciano Pereyra para hacer «Agitando pañuelos» y «Un vestido y un amor». Volvió con una nueva versión -más intimista, y en consecuencia mucho mejor- de la vidala «Palito de tola».
Puso el toque más moderno con el «Romance de luna tucumana» de Pedro Aznar/Atahualpa Yupanqui, y otros temas de Serrat, Lerner y Silvio Rodríguez, entre otros; también el toque ciudadano con el vals «Romance de barrio». Y siempre lució una garganta con la potencia y la prolijidad conocidas y con una expresividad que sigue creciendo con los años.
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