3 de octubre 2003 - 00:00

"Exploré los mitos y clichés sobre la mujer y la familia"

Exploré los mitos y clichés sobre la mujer y la familia
S e estrenó en el flamante espacio teatral Abasto Social Club (Humahuaca 3649), la pieza de la dramaturga e investigadora teatral Cecilia Propato (1968), «Diversión, en tres estados», con dirección de Monina Bonelli y la actuación de Eva Adonaylo, Silvana Paludi y Alejandra Zabala. Entre otros títulos de Propato, ya estrenados por distintos directores, figuran «Romancito», «El Fitito» y «Pri: una tragedia urbana». Pero, la escritura teatral no es su única actividad, ya que también se ocupa de distintas disciplinas, como la danza, el documental y el video. Actualmente, enseña dramaturgia en el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) y Guión y Adaptación en el Centro de Investigación Cinematográfica (C.I.C.). Este acercamiento al mundo del cine la terminó involucrando en dos proyectos que ya está a punto de estrenar: un documental dedicado al barrio de Montserrat y otro en clave apócrifa, titulado «Kara», que narra la vida de Ursula Karataieva, una supuesta cantante lírica de prestigio internacional (a cargo de Teresa Neuman) que un buen día y sin saber cómo olvida su registro lírico y empieza a cantar boleros muy populares. Es ahí cuando su carrera operística se eclipsa definitivamente.

Periodista:
No es muy común que un investigador teatral escriba y dirija teatro e incursione en el cine.

Cecilia Propato: Es cierto, pero mi relación principal es con la escritura. Como licenciada en comunicación trabajé en periodismo durante mucho tiempo, además tengo muchos años de danza, estudié con diversos directores y dramaturgos y provengo de una familia de artistas plásticos. Mi interés siempre estuvo enfocado en lo ficcional, para mí el periodismo fue sólo un tránsito, pero me facilitó buenas herramientas, por ejemplo para entrevistar gente. Eso es lo que tuve que hacer para armar este documental sobre Montserrat, un barrio que ha sido declarado casco histórico y al que la Dirección de Cultura quiere convertir en una especie de Soho neoyorquino.

P.:
En «Diversión, en tres estados» parece querer hablar de muchas cosas diferentes.

C.P.: No son tantas. Trata sobre la maternidad, los vínculos familiares, la obsesión por conseguir el hombre perfecto; también habla de la muerte y de su relación con el dolor. Trabajé sobre un imaginario que va más alla de lo que cuenta la obra. La acción transcurre en un parque de diversiones y tiene por protagonistas a tres mujeres. Berta, es la que viaja en un carrito de la montaña rusa, y es muy romántica y narcisista. Claudia es la que maneja la montaña rusa y mira a Berta con cierta fascinación, como si se tratara de una imagen virtual. Es como esa gente adicta a la televisión que desea y come por lo que le ofrece la pantalla y tiene la ilusión de haber vivido todas esas experiencias que le muestran.Y luego está Rosa, la madre de Claudia, que vende panchos en el parque de diversiones. En ella trabajé el cliché del ama de casa que no se preocupa por los sentimientos o conflictos que pueda tener su hija, sino en tener todo limpio y ordenado, sin pensar que dentro de esa casa viven seres humanos. La obra plantea hasta qué punto es importante la educación y los vínculos primarios. No hablo de lo psicológico, sino de los mitos que tienen que ver con la familia como, por ejemplo, los padres que ven a su hijo como un objeto deseado y no lo aceptan tal como es en realidad.


P.:
El tema del movimiento está muy presente en la obra ¿qué quiso simbolizar con eso?

C.P.: Yo tengo una serie de obras «en transporte», una de ellas es «El fitito». Es un tema que siempre me preocupó. Durante mucho tiempo tuve miedo de viajar en micro y además la espera que impone el viaje me resulta agobiante. Por otro lado, en mi infancia fui una gran visitadora del Italpark y cada vez que me subía a la montaña rusa tenía la ilusión de que con tanta velocidad ya no sentía el movimiento. Yo todo esto lo relaciono con el sujeto moderno que siempre está fijo esperando el movimiento, sin moverse. La mayor parte del día nos movemos dentro de aparatos que nos dan la ilusión de movimiento pero en realidad nos movemos muy poco. Hay una infinidad de aparatos: subte, taxi, escaleras mecánicas, ascensores... que lo hacen por nosotros.


P.:
También parece preocuparle mucho el tema de la muerte.

C.P.: Así es y creo que acá incluí mis propios fantasmas a través de la muerte accidental de Berta. Ella vive su agonía muy narcisísticamente, empieza a explorar su interior, palpa sus órganos, es como si enamorara de su muerte. Para nuestra cultura la muerte sigue siendo un tema tabú, que da horror, pero yo a veces me planteo si el estado de muerte podría estar ligado al éxtasis y no al sufrimiento como siempre se ha pensado. En fin, son muchas preguntas que no sé si algún día tendrán respuesta.

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