26 de junio 2006 - 00:00
Fantasmas de Shakespeare entre montañas de butacas
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De izq. a der., Arthur Fagen (director de orquesta), Paul-
Emile Fourny (régisseur) y Louis Désiré (escenógrafo y vestuarista),
responsables de «Sueño de una noche de verano»
de Britten en el Colón.
P.: Se puede decir entonces que ha mezclado un poco a Proust con Freud en su versión.
L.D.: El tiempo que no para y siempre da posibilidades de una nueva mirada. La pila de butacas se verá en la primera parte, en el momento del sueño, y en la segunda ya hay otras cosas, hay también un pequeño bosquecito que pasa... Quiero que la gente que lee la traducción simultánea vea en el escenario algunas precisiones de lo que se dice y no algo que no tiene nada que ver con la obra. Siempre entre una cosa y otra hay una relación. No sólo mi fantasía. Me pareció interesante mostrar primero el caos y luego el orden después del sueño. Esta preferencia por el sueño y, en mi caso, por los recuerdos de la infancia se ligan de alguna manera, como usted dice, con Proust y Freud, naturalmente.
P.: ¿Están respetados los tres estamentos en que se ubican los personajes de la obra de Shakespeare?
L.D.: Por supuesto que sí. Se respetan además las jerarquías: los personajes que están en las cumbres, los que están en el llano, y los gnomos y las hadas del mundo feérico de Britten y Shakespeare quese encuentran entre ellos. Los cantantes del coro de niños, en esta versión, aparecen en pijama y se despiertan en medio del escenario de un teatro. Lo dramático y lo onírico aparecen siempre entremezclados.De todas formas, a pesar de una interpretación tan personal como la que hago, la esencia de la comedia está respetada. Lo que sucede es que Shakespeare es un autor tan moderno y tan actual. Aquí, cuando el telón se abra, el público va a oler a pasto fresco; lo conseguiremos a través del aire acondicionado que largará ese perfume para ilustrar un amanecer en una pradera verde, para que sea otro sentido el que se sienta comprometido en esta experiencia.
P.: ¿Cómo ha trabajado en el Colón?
L.D: Hemos formado un equipo junto al régisseur Fourny, aunque al director de orquesta lo conocimos aquí. Ya con Fourny trabajamos en NuevaYork en octubre último, en «Ariane et Barbe-bleue», de Paul Dukas, que acaba de reponerse hace un mes en Nice. Yo soñé este «Sueño de una noche de verano» y el régisseur lo materializó, lo hizo verdad. En cuanto al director musical, el proyecto escénico le gustó mucho y participó en la evolución normal del trabajo, de los ensayos que pide la realización de una ópera como ésta.Y en el Colón trabajamos magníficamente bien.
P.: ¿En que consiste básicamente la coproducción?
L.D.: Con la ayuda económica, en este caso europea, y la labor de los argentinos, se concreta esta puesta. Este procedimiento debería intensificarse y habría que hacer más coproducciones con Europa. En este caso los dos teatros, el de Nice y el Colón, decidieron unirse para hacer esta obra de Britten. Se fijó que se estrenara en el Colón, donde se hizo toda la escenografía y el vestuario. La parte económica la pone Nice y aprovecha todo lo que se construye acá.
Entrevista de Eduardo Giorello




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