12 de septiembre 2003 - 00:00

Faye Dunaway: de Hollywood al terror de "clase B" criollo

Faye Dunaway: de Hollywood al terror de clase B criollo
Como conjurando el fiasco de «House of Shadows», que se rodó por estos lares en 1976 con la ya entonces «has-been» Ivonne de Carlo, ahora dos jóvenes argentinos están rodando «Jennifer's Shadow», nada menos que con Faye Dunaway, la chica de «Jeepers Creepers», Gina Philips, el productor norteamericano P. J. Pettiette (coguionista de «Bad Dreams») y un director de fotografía de Sam Raimi, el canadiense Monty Rowan.

Los directores son Pablo Pares («Plaga Zombie») y el cortometrajista Daniel de la Vega («La ultima cena») y, para confirmar que no se trata de fantasías, todos ellos, mas la coproductora francesa Claudie Viguerie) y los argentinos Duilio Marzio y Nicolás Pauls, brindaron una conferencia de prensa. Mejor dicho, dos conferencias.

Una de Dunaway, sobre ella misma, y otra, cuando se fue, sobre la película. De traje sastre, rostro liso y simpatía profesional, la estrella elogió el « movimiento latinoamericano», el cine de terror («suelo charlar de sueños y pesadillas con mi amigo Wes Craven»), y el país, aunque hasta ahora sólo conoce Temperley y el cementerio de la Chacarita, donde se rueda el film («mi encanta Argentina», dice). Habló también de su único trabajo anterior con dos directores ( «la que inauguró el genero catástrofe, 'Infierno en la torre'»), y, en consecuencia, del atentado a las Torres Gemelas («después de esos once cortos, excelentes, creo que nadie mas querrá hacer algo sobre el tema»), la generación del '70 («los argumentos eran fuertes, los guiones tenían más peso que la tecnología»), algunos de sus trabajos preferidos («Chinatown», «Tres días del Cóndor», e, increíblemente, la miniserie «Evita»), y su papel en la actual película (hace de abuela obsesionada por mantenerse joven).

Contó cómo se lleva con la edad («Bueno, usted sabe, cuando la cámara deje de quererme pasaré a dirigir»), eludió indirectas sobre Marcello Mastroianni, que la dejó por Catherine Deneuve, y directas sobre Joan Crawford, que para muchos fue su evidente modelo de actuación, y a quien ella terminó interpretando en «Mamita querida», el devastador retrato de la estrella de Hollywood basado en el libro autobiográfico de la hija de Crawford.

A cierta altura, trató de abrir el juego («Mire, no quiero seguir hablando de mi carrera, hay otras personas en esta mesa»), y entonces las preguntas se amontonaron: ¿quién le dio el mejor beso en una película?, ¿qué conoce de cine latinoamericano?, ¿qué la decidió a venir?, etc. La respuesta fue bien selectiva: «El agente que comparto con Gina Philips me dio el guión, me gusto, confío en estos jóvenes, y, lo otro que me preguntaron, ah, sí, 'Amores perros', 'Ciudad de Dios'... y Steve McQueen», con quien compartió los protagónicos de la estupenda «Sociedad para el crimen/El affaire de Thomas Crown». Y se fue, haciendo grandes saludos, sonrisas, y elogios a Gina Philips.

• Elenco

Gina habló entonces de Faye («su personaje de ejecutiva que habla de trabajo hasta cuando esta teniendo sexo en 'Network-Poder que mata' me impulsó a actuar en cine»), de su personaje («que está luchando contra demonios interiores y familiares, no puedo decir a cuales vence y a cuales no»), y de su propia carrera («creí que no haría otra de terror, pero el guión me pareció algo distinto, muy sofisticado, hasta sexy»).

Por su parte, los actores (Pauls es la pareja de la chica, Marzio el científico que duda de las explicaciones científicas) celebraron la posibilidad de vender el país «en el buen sentido». Sobre esto último se explayó P. J. Pettiette, quien anteriormente produjo a John Boorman en Irlanda, y ha sido vendedor en el Mercado de Cannes: «Conozco bastante cine argentino, y sé que acá puede hacerse algo renovador, con la calidad de 'El ocaso de una estrella' y 'El bebe de Rosemary'. Por eso tenemos el apoyo de Panavision y otras empresas, que están atentas a ver que sale».

El proyecto se concretó en tiempo record, contaron Pares, el crédito de Haedo, y de la Vega, que, como una declaración de principios, lucía una remera de «Carrie»: «En abril cada uno de nosotros llevo su propio proyecto al ultimo Al-Invest (el encuentro anual de productores extranjeros y creadores locales que organiza el INCAA), y Pettiette nos reunió y nos ofreció el suyo, un argumento al que le dimos volumen. Por ejemplo, hicimos que la película juegue con el titulo, y la llenamos de sombras, incluso la sombra de la envidia, dentro de lo que seria un terror verosímil. Firmamos contrato, muy específico, con fechas claras de rodaje, postproducción, salida de la primera copia, y todo eso, y bueno, esperemos estar a la altura de las expectativas. Por lo pronto, la diferencia con nuestros trabajos anteriores es que ahora tenemos un respaldo profesional que ayuda a soportar mejor las ideas».

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