Martial Fougeron y el niño Olivier Gourmet provocaron en
San Sebastián con «Mi hijo», que toca el tema de los castigos
corporales «a la antigua» como parte de la educación.
San Sebastián (Enviado especial) - «Quien no le da palos a su hijo es porque no lo quiere». Semejante frase no corresponde a ninguna película del festival, ni a ningún personaje célebre. La decían nuestros abuelos, que así se criaron, y viene a cuento porque acaba de presentarse en competencia un drama francés bien movilizador, «Mon fils a moi» («Mi hijo»), del joven y macizo Martial Fougeron, sobre una madre que, al parecer, lo quiere demasiado, aunque a veces los palos sean sólo metafóricos. Buen film, muy buenos trabajos de Nathalie Baye y del chico Olivier Gourmet, y mucho comentario de prensa y público a la salida de las salas.
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«Creo que algunas mujeres se verán reflejadas», comenta la actriz. «Veo muchas, sobre todo cuando hay un padre ausente, o un padre que sólo parece un mueble de la casa, y entonces la mujer vuelca demasiado en el hijo, y lo trata mal si el chico no cumple con todas sus expectativas», señala una periodista y asistente social. En este caso, el padre es un débil que reacciona una sola vez, encajándole un buen sopapo a la madre dominante. Como dicen los brasileños, «um bom corretivo».
A esa escena, el público reaccionó con un inmediato y sonoro aplauso. Después vinieron los cargos de conciencia. «Justo acá en España, donde cada semana salen noticias de alguna mujer muerta a golpes por su pareja».
El tema hoy es «el acoso escolar» y el poco respaldo general a la autoridad docente, lo que también tiene algo que ver en la película. «Veo que metimos todos los dedos en las llagas», pluraliza Fougeron al escuchar los diversos comentarios a la salida. Los franceses han tocado antes ese tema, pero él prefiere recordar a los maestros italianos Vittorio de Sica, Pier Paolo Pasolini y Luigi Comencini. Y elude a una licenciada que insiste en saber si él considera a sus personajes como neuróticos o psicóticos. «Cada escena tiene algo de neurosis. El conjunto evidencia lo psicótico», responde Natalie Baye.
También la otra película vista en competencia, la coreana «El viejo jardín», habla de amor, pero en este caso se trata de un largo melodrama de trasfondo político. El es socialista, ella lo protege en cierta ocasión, se aprecian, a él lo llevan preso, ella lo espera hasta morirse, sin poder visitarlo porque no son parientes, él sale 17 años más tarde y solo le queda el recuerdo, o el fantasma, de lo que no fue. Hay música de cuerdas. Autor, Im Sang-soo, el de «La mujer del buen abogado», que en persona es un tipo agradable, entretenido, y descontracturado. No así su película, según varios que se aburrieron a gusto.
Ahora, en paralelas, es el turno de «Remake», coproducción con Juan Diego, Silvia Munt, Mercedes Morán y el singular Mario Paolucci, vista en Mar del Plata, «Glue (historia adolescente en medio de la nada»), que ya tuvo sus buenos premios en el Bafici y hoy participa en la sección Horizontes Latinos, «Suspiros del corazón», comedia romántica que el ya veterano Enrique Gabriel ambienta en Buenos Aires, y «Vísperas», de la debutante Daniela Goggi, que lleva a la competencia de Nuevos Directores el conflicto de una mujer cuya posible enfermedad (está esperando unos análisis) poco parece importarle al resto de su familia.
También se presentan los participantes de este año para la sección Cine en Construcción, con Ana Katz y Kiko González por la Argentina. Los territorios miembros del fondo de coproducción Raíces ( Cataluña, Galicia, y Argentina) difunden la incorporación de Andalucía, lo cual supone un aumento de 150.000 euros en dicho fondo, destinado a auxiliar diversas realizaciones criollas. Este año el auxilio va para proyectos de Fernando Nogueira, Paula de Luque y Jorge Algora. El año pasado fue, entre otros, para «El ratón Pérez», cuyo éxito hoy regocija a los miembros de Raíces. También los encargados del Incaa hoy se regocijan, porque al cóctel que organizaron ayer asistieron unos cuantos distribuidores europeos, y todos los directivos de diversos festivales que están acá buscando novedades. Dato interesante, una buena entrada de los festivales consiste en el alquiler de stands. Pero anoche, el director del Festival de El Cairo anunció que la Argentina tendrá allí un stand gratuito.