Este año, las elecciones nacionales obligaron a adelantar un día el cierre del Festival municipal de cine. A las 20 se hace, entonces, el acto de clausura. Pese a que las campañas terminan hoy a las 8 de la mañana, quizá las autoridades aprovechen el cierre de la muestra para hacerse un poco más de bombo, siempre que no vuelvan a sufrir otro escrache de los desalojados, como pasó en la inauguración, y encima también se sumen los vecinos que sufren inundaciones. Sin duda, y como manifestó su director, éste fue un festival de riesgos.
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Media hora antes, la central de servicios BASet, Buenos Aires Set de Filmación, hará un informe de actividades y algunos lanzamientos de interés para extranjeros interesados en filmar en Argentina, y proveedores locales atentos a sus necesidades, y a la ventaja cambiaria. «We shoot 'Ben-Hur' whith the budget of 'The Celebration'» anuncia uno de ellos, donde participan directores como Fabián Bielinsky, Javier Garrido y hasta Juan José Campanella. Más de esto se vio en las reuniones de Al-Invest paralelas al festival que organizó el INCAA, donde empresas europeas trataron con empresas nacionales y sudamericanas, y escucharon hasta ayer decenas de proyectos sueltos de medio continente.
Presididas por Thierry Forte (coproductor francés de Arturo Ripstein y Alejandro Agresti), se espera que los acuerdos resultantes alcancen un monto cercano a los seis millones de dólares, como ocurrió el año pasado.
Volviendo al Festival: las películas seguirán hasta mañana, donde todavía podrán verse algunas de Otar Iosselani, Elie Suleiman, Takeshi Kitano y Marco Bellocchio, y una rareza bizarra bastante fuerte, que pasó casi inadvertida, «Aro Tolbukhin. En la mente de un asesino», del español Agusti Villaronga y asociados. También se anuncia la ultima de Raúl Perrone, «La mecha», filmada como hace siempre en Ituzaingó, y la primera de Aldo Paparella, «Hoteles», filmada sobre todo en cálidos interiores, una cinta que promete recuperar rápidamente su inversión. Ojalá en el espacio comodín de la película sorpresa repitan el delicioso ballet (sí, ballet) «Drácula: paginas del diario de una virgen», del canadiense Guy Maddin, que apenas alcanzó difusión. Es que la excesiva cantidad de títulos obligó a pasar algunos sólo dos veces, lo que es un desperdicio, y hasta una injusticia, ya que varias pavadas se pasaron más de tres veces y con mayor propaganda.
Se cierra así una etapa. Cabe atender ahora lo que va a pasar con el cambio de autoridades. Acaso continúen la línea actual, acaso se entrometan afectando la independencia de criterio de sus organizadores. Acaso, entonces, el festival se haga más pobre, pero realmente independiente.
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