Para el espectador, el recorrido por la muestra antológica de Max Gómez Canle –la primera en una institución pública— es hacerlo por ciertos hitos de la Historia del Arte Universal. “El salón de los caprichos” se exhibe, bajo la curaduría de Carla Barbero, en el subsuelo del MAMBA, sala especialmente preparada para una extraordinaria muestra de 136 obras que cubre el período 1999-2019. Al entrar, un telón de 10 metros de largo, “Capricho Sudamericano” evoca el paisaje de fondo de Cándido López sin los personajes de sus batallas, cuya versión en óleo sobre papel en pequeño formato puede verse en una de las paredes.
Gómez Canle: síntesis de la historia del arte
El MAMBA expone hasta agosto 136 de sus notables obras.
-
Comienza el Festival Internacional Cámara Corporizada con más de 40 películas de 20 países
-
Disponible en Netflix: la película que se estrenó hace 30 años y es la favorita de millones
Este artista argentino nacido en 1972 pinta como un virtuoso a la manera de los renacentistas. Muchas de sus obras son vistas, imágenes que están en nosotros después de abrevar en la historia del arte: paisajes montañosos, cielos atravesados por nubes, árboles que parecen surgir de las piedras, paisajes rocosos. Estos paisajes están, a veces, clausurados por un rectángulo blanco, o por una forma de color contrastante, hay algunas que son grotescas, fantásticas, con escenas de pájaros siniestros que parecen haber huido de los árboles para posarse en una forma geométrica.
El corpus de su obra es un entrecruzamiento de movimientos pictóricos con interferencias barrocas, surrealistas, románticas. Las citas remiten a Brueghel, Caspar Friedrich, Van Ruisdael, Fontana y sus tajos, Carrá. Se podría seguir con nombres emblemáticos, Albers, Malevich, Bourgeois, Pettoruti, los Madí, las torres facetadas de Aizenberg con el que tiene un intenso diálogo interior, y con el que logra el clima de silencio que este gran artista transmitía al contemplador; un artista de culto que marcó a muchos, como pudo verse en una muestra colectiva en 2013 de la que participó Gómez Canle. Y también Raúl Lozza, creador del perceptismo, cuyas formas geométricas están invadidas por el paisaje, así como el marco pintado con un paisaje que rodea el vacío de un segmento de la pared.
Pero Gómez Canle es de la generación de aquellos que crecieron con los videojuegos, los programas 3D, los dibujos animados, el photoshop, recursos que también utiliza en un quehacer de combinaciones tradicionales y tecnológicas. “La Montaña”, obra que se vio en el Centro Cultural Recoleta, era una animación audiovisual con ambientación sonora de Nicolás Bacal quien compuso una obra interpretada al piano por Violeta Nigro Giunta. Desde principios de los 90, Gómez Canle estudió en la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón, expone regularmente en nuestro país desde 2001 y en San Pablo desde 2006.
Sus obras fueron premiadas por el Fondo Nacional de las Artes, en el LXI Salón Nacional de Rosario, obtuvo el Premio Ignacio Pirovano al Artista Joven, el de la Fundación Andreani y Fundación Federico Klemm. La mayoría de las obras expuestas son de mediano y pequeño formato, pequeñas joyas en las que se descubren los guiños del artista para con los nombres emblemáticos , una manera de subvertir el contenido que le dieron en su momento y que le sirven de inspiración para un lenguaje personal en el espinoso tema de la vigencia de la pintura, tantas veces declarada obsoleta o moribunda, por supuesto por aquellos que no tienen nada para decir. (Clausura el 12 de agosto. San Juan 350).




Dejá tu comentario