Cerrone, de regreso
A fines de la década del 70, Marc Cerrone era el encargado de que toda Europa moviera el esqueleto. Gracias a legendarios discos como “Love in C minor”, el baterista, compositor, productor y experto en sintetizadores vendió millones de discos en todo el mundo. Su tercer álbum, “Supernature” era una obra conceptual de ciencia-ficción ecológica, algo único en la cultura de la disco music. Esa obra maestra bolichera vendió bien en Francia y no muchos lugares más, lo que tiró abajo el estrellato de Cerrone, que se paso décadas intentado volver a su estilo original. Hace poco sacó un álbum apoyado por famosos fans como Nile Rodgers de Chic, Yasmin, Kiesza y Dax Riders. Pero en este nuevo “DNA” el único que toca todos los instrumentos es el viejo lobo bolichero, el maestro Cerrone, quien luego de casi medio siglo se atreve a componer otra obra conceptual sobre sus temas ecológicos futuristas. Todo es tecno, pero la percusión es real, y salvo algunas intervenciones de Cerrone en un fino vocoder, la única voz en todo el disco es la de la etnóloga Jane Goodall, que ocupo el lugar número 51 en una famosa encuesta de las personalidades más importantes del siglo XXI. “DNA” vuelve a traer al más audaz e intelectual de los astros de la tecno-disco.
=“DNA”, Cerrone. BM 686503.
Ozzy, el inimitable
El tema que da su nombre a este disco extraordinario del ícono del heavy metal es un dueto junto a Elton John. A pesar de que ésta sí que es una pareja despareja, se trata de una gran balada melancólica, que casi podría pertenecer a algún disco de Duran Duran –de hecho, el estribillo está un poco copiado de un hit de esos ídolos del pop new romantic. Pero más allá de que el tema en cuestión, y la aparición de Elton John, llaman la atención, ese track es apenas un recreo en medio de la furia nihilista del resto de este álbum, que es un momento culminante en la carrera del Ozzy solista –sólo lo superan sus dos primeros opus, “Blizzard of Oz” y “Diary of a Madman”. Y lo más insólito es que este el primer trabajo en estudio del masticador de murciélagos en 10 años, e incluso casi se podría decir que es su primer disco respetable desde el “Down to Earth” de 2001. Evidentemente, reunirse con Black Sabbath para una última gira mundial le hizo bien a Ozzy, y por otro lado este álbum esta piloteado por los dos Guns’n Roses que valen la pena, el bajista y compositor de casi todas las canciones, Duff McKagan, y el violero Slash, entre muchos otros invitados. No sólo la música es explosiva, sino que además la voz de Ozzy está mejor que nunca, y cada letra expresa la visión nihilista de la vida y la muerte según el último de los auténticos heavys.
=“Ordinary Man”, Ozzy Osbourne. Epic 972.375.
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