12 de julio 2007 - 00:00
Grace Kelly, protagonista de una mega-muestra en Mónaco
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Pero su destino cambió de la noche al día cuando en 1955 conoció al príncipe Rainiero en el festival de Cannes, adonde llegó sin conocer a nadie y sin hablar una sola palabra de francés.
A su boda, el 19 de abril de 1956, apenas asistieron grandes personajes de sangre azul. En cambio, a su funeral, en 1982 tras un fatídico accidente de tráfico, no cabía un alfiler, prueba "del camino recorrido en 25 años", afirma Mitterrand.
En la muestra, varios filmes acompañan el recorrido, incluidas varias cintas que Kelly grabó de sus vacaciones familiares, con sus tres hijos, Alberto, Carolina y Estefanía.
En la "sala Alfred Hitchcock" se expone la relación entre la actriz y el cineasta, quien le reservó los papeles de ladrona o asesina, pese a amarla profundamente.
Para Mitterrand, "la princesa era melancólica, pero fuerte, depresiva, pero positiva y sobre todo, profundamente leal".
La muestra pasa de puntillas sobre su muerte prematura. Únicamente una solitaria fotografía muestra a Kelly en un vehículo junto a Gary Grant durante el rodaje del filme "Atrapar a un ladrón" de Hitchcock (1955), en el mismo lugar donde 27 años después tendría lugar el accidente que le costaría la vida, en una estrecha carretera del Principado.
Después de Mónaco, la exposición viajará a París, Londres y finalmente, a Estados Unidos.



