14 de marzo 2003 - 00:00

Gran homenaje a Mariano Mores y a Virginia Luque

Mar del Plata - Excelente fue en la noche del miércoles el homenaje del festival marplatense a la trayectoria cinematográfica de Virginia Luque y el maestro Mariano Mores. Organizado por Oscar Barney Finn, hubo allí, en breve tiempo, todo un despliegue de versos, danza y pintura, que culminó con una inspirada versión de «El patio de la morocha», a cargo de ambos artistas (ella con un peinado tipo «Marte ataca», pero no importa). Un verdadero placer, y un merecido homenaje que debió haber gozado de mayor difusión.

Muchos que entraban al Auditorium a ver la película (estos actos se hacen inmediatamente antes de la película de la noche en el Auditorium) ni sabían que iba a haber un acto. Fue una feliz sorpresa, pero hubiera sido mejor una feliz expectativa, y que además todo empezara a horario, porque la gente al otro día tiene que irse temprano a trabajar.

Este tributo a dos glorias de la música porteña que engalanaron la pantalla en «La doctora quiere tangos», «Un tropezón cualquiera da en la vida», «¡Arriba el telón!», etc., fue en consonancia con la presentación, fuera de concurso, de la película de Robert Duvall «Asesinato Tango», un pasatiempo con música de Luis Bacalov y Aníbal Di Sarli, sobre un killer que viene a cumplir acá un encargo, y de paso ablanda las tabas.

Duvall se da todos los gustos, muestra su cariño por Argentina, y hasta introduce a su propia esposa, Luciana Pedraza, que además de hermosa se revela como buena actriz y bailarina.

Más argentinos por todas partes: la venezolana «La pluma del arcángel» lleva guión de Juan Carlos Gené, la boliviana «Mina Alaska» (vieja cinta rescatada por la Academia de Hollywood y exhibida en la sección Cine de Colección) pasó por los recordados Laboratorios Alex, y tuvo edición de Oscar Esparza, y en la comedia ecuatoriana «Un titán en el ring» hacen elogios de la Brujita Verón y de un restaurant de Buenos Aires. Todavía más, un documental chileno, «Antofagasta, el Hollywood de Sudamérica», registra una actriz criolla, Elsa Masriera, y un músico, en el cine mudo trasandino (lo interesante es que incluso la localizan, ya viejita).

Pero de toda esta exportación, lo mas aplaudido sigue siendo Ulises Dumont en la comedia catalana «Smoking Room». «Es muy raro cómo me llamaron para esta pelicula», cuenta el actor en charla telefónica, «pero mas raro como me llamaron los holandeses para hacer 'Grimm', una especie de 'Hansel y Gretel' muy libre».

Ayer apareció ante la prensa Emily Watson ( Carlos Saura, por demoras en un vuelo de Iberia, recién vendrá hoy), y apareció también un libro del Museo del Cine sobre Pereira dos Santos (lástima que el hombre vino antes de lo previsto y ya se fue); reapareció la película under argentina «Ciudad de Dios», que varios confundieron con la brasileña, y los técnicos rindieron tributo a quince de sus más viejos colegas, empezando por los ya inmortales Margarita Bróndolo y Pedro Marzialetti, últimos testigos directos de la famosa época de oro del cine argentino. Pena, que el tributo quedara medio perdido porque fue a la misma hora de una conferencia de prensa, y en una sala ajena al público general. Si lo hacían en el Auditorium, la gente, que tiene orgullo y admiración por los que desde su humilde puesto hicieron al cine nacional, seguro que los iba a aplaudir, y los viejos se hubieran ido bailando de contentos. Una milonga, por supuesto.

Para hoy se anuncia un foro de exhibición y distribución, con la presencia incluso de artistas que debieron improvisarse en esos rubros, amén del impulsor del cine independiente de los '80, Alejandro Agresti, cuya última película, más clásica, ahora distribuye Miramax. Se trata de «Valentín», pieza auto-biográfica que ya recibió los premios del público en Biarritz y Sevilla, y de mejor director en Utrecht. Con ella, y con la (bastante esperada) canadiense «Pasado perfecto», cierra la competencia, a la que ayer se habían agregado la española «Volverás» y la mexicana «Amarte duele», dolorosas ambas. Realmente, hay que volver a noviembre.

Mañana se deciden los premios y se termina el festival. Veremos qué resuelven los miembros del jurado, que ayer, en busca de consuelo e inspiración, se fueron a comer un asado en Tandil.

Dejá tu comentario

Te puede interesar