31 de octubre 2000 - 00:00

Grinstein da otra danza inquietante

«Precariamuerte». Coreogr. y Dir.: R. Grinstein. Mús.: M. Pavlovsky. Dis. de luces: E.Sirlin. Vest.: J. Ferrari. Int.: M. M. Colussi, C. Pugin, M. I. Hernández yelenco. (C. C. San Martín, Festival Buenos Aires Danza Contemporánea.)

 

Unpúblico realmente entusiasta colma invariablemente la capacidad de las salaselegidas para el desarrollo del Festival Buenos Aires Danza Contemporánea,provocando una renovada mirada a un arte más de una vez considerado «deminorías». En esta ocasión se ha gestado un público masivo que percibe yparticipa de experiencias inscriptas en diversas tendencias de la danzamoderna, a veces valiosas, a veces polémicas aunque siempre dignas de seratendidas.

RoxanaGrinstein posee unaindiscutible trayectoria como coreógrafa que se viene manifestando endiferentes campos y sobre todo con su compañía El escote. En «Precariamuerte» autorreferencia al universo femenino elaborando una obra -breve, detreinta minutos-donde se reiteran códigos de su estética dancística-visual.Trece muchachas pueblan el espacio escénico a partir de las dos propuestas deltítulo: lo precario y la muerte. Enfrentadas a esta situación límite, lasprotagonistas se debaten en miedos e incertidumbres. Solas, sin el contacto delos hombres, ellas resuelven sus destinos con las potencialidades de su sexo.Hay desesperación, hay patetismo y la casi aceptación de su condición femeninano con resignación sino con valor.

CoreográficamenteRoxana Grinstein organiza el espacio utilizando fuerzas y tensionesenfrentadas. Tanto los agrupamientos como las conductas individuales tienen sudefinición precisa. Es muy interesante el uso de las diagonales dentro delamplio campo del escenario. Los movimientos y el lenguaje contemporáneoutilizado por la artista poseen reminiscencias de la técnica clásica aplicada auna planificación sumamente expresiva, que cada una de las bailarinas adapta asu personalidad sin perder de vista la totalidad estilística. En la dinámicaescénica, la luz -diseñadas por la siempre óptima Eli Sirlin-setransforma en un personaje más, revelando los escorzos, los cuerposfragmentados, los resquicios del torso humano y la gesticulación grave,remarcando poéticamente un universo inquietante y perturbador.

 

 

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