14 de septiembre 2001 - 00:00

"He aprendido a trabajar de frente a la censura"

Liliana Felipe
Liliana Felipe
El debut de Liliana Felipe en Buenos Aires -programado para mañana en La Trastienda, de Balcarce 460- es un acontecimiento largamente esperado por sus fans, quienes lograron desde su pequeño circuito difundir extraoficialmente -y de casete a casete-buena parte del repertorio musical de esta elogiada cantante y compositora argentina, radicada en México desde 1976. La visita de Liliana Felipe (que también actuará en el Teatro Real de Córdoba, su provincia natal, el 22 de setiembre) coincide con el lanzamiento de su primer disco compacto editado en la Argentina con temas de sus últimos cinco volúmenes: «Materia de pescado», «Elotitos tiernos» (donde se luce como compositora de danzones), «Lilith», «La ley del amor» (editado para acompañar el libro homónimo de Laura Esquivel) y «Vacas sagradas». El disco argentino se llama «El hábito», en alusión al teatro-cabaret que la cantante -que se dice «descendiente de comechingones» con rasgos de walkiria-dirige en México junto a la actriz y directora Jesusa Rodríguez. Ambas mantienen una larga relación artística y sentimental (con ritual de casamiento incluido) que recibió el beneplácito de grandes figuras de la cultura mexicana, entre ellas, la escritora Elena Poniatowska, a quien Liliana Felipe dedicó hace ya varios años una canción homenaje.

Periodista: ¿Qué características va a tener su show? ¿Piensa actuar o dialogar con el público?


Liliana Felipe:
Creo que no voy a dialogar mucho. No sé si sabrán que no soy muy platicadora. Siempre siento que lo que no logran decir mis canciones, difícilmente pueda decirlo hablando. Voy a cantar y quién sabe qué ocurra... Quiero hacer un cóctel de las cosas que he estado haciendo en estos tiempos. Y los cócteles, como todos sabemos, son peligrosos.

Identificación

P.: Su identificación con México es muy grande y podría decirse que todo su cancionero invita a amar a ese país.

L.F.:
Es un país al que le debo mucho. Amo sus frutas, sus flores, el mundo indígena, la cosmovisión, el color de la tierra, el Caribe, el chile y sobre todo amo a una mexicana desde hace 20 años.

P.: Su publicitado casamiento con Jesusa Rodríguez tuvo buena acogida en la prensa mexicana. ¿Hubo alguien que se escandalizara?


L.F.:
Que yo sepa, nadie se escandalizó. Y seguimos teniendo unas muy buenas acogidas.

P.: Muchos de sus temas homenajean a celebridades mexicanas, entre ellas, las actrices Isela Vega y Ninón Sevilla, la escritora Elena Poniatowska, la cantante Chavela Vargas. ¿Qué representan para usted estas mujeres?


L.F.:
Con todas ellas hay una fuerte amistad. Isela tiene un humor maravilloso y una inteligencia muy especial: la inteligencia de la cotidianidad. Ahora la extraño mucho porque anda lejos (vive en Los Angeles). Elenita es una de las mujeres más increíbles que me ha tocado conocer. Doña Chavela anda lejos también... Cada una de ellas representa algo muy fuerte para mí, y quise agradecerles con una canción el placer de conocerlas. Y la lista sigue: Martina Navratilova, Rigoberta Menchú, etcétera, etcétera.

P.: Además del tango, ¿hay otras cosas que la hagan sentir cerca de la Argentina?


L.F.:
Me siento cerca de la Argentina porque siento que es un pueblo luchador. En cuanto al tango, voy a interpretar varios temas míos y a estrenar dos más. Mis tangos preferidos son los de la Vieja Guardia, los que tienen bien marcadito el 2 x 4. No me gustan los tangos melosos.

Imagen

P.: En la portada de su último CD usted se muestra como una especie de Marlene Dietrich. ¿También llevará esa imagen al escenario?

L.F.:
Creo que es una imagen que hacen mis amigos de mí. Grandota, con la voz carrasposa, desafinadona, medio bestia... una imagen fácil para trasladar a las cabareteras alemanas.

P.: Un crítico mexicano dijo que usted canta «verdades y barbaridades». ¿Eso le ocasionó algún tipo de censura?


L.F.:
Sí, en algunas ocasiones ha habido censura, pero tienes que aprender a trabajar de frente a ella. Jamás cuando te censuran debes bajar los brazos. El Hábito se abrió para no permitir jamás la censura.

P.: El humor -ya sea político, sexual, feminista o a veces inclasificable-está siempre presente en sus canciones. ¿Le da mucha importancia a ese registro?


L.F.:
Muchas de las letras las escribe Jesusa. Ella sí es mordaz y brutal. Yo soy más bien tontona. Lo mío es la composición musical, por eso no dejo de estudiar piano. El piano es un instrumento de percusión, se toca como un tambor, pero hay que atinarle a las notitas, y con los años (47) las neuronas ya no están tan vivarachas.

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