15 de octubre 2003 - 00:00
"He tratado de retratar el arte de gastar dinero"
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Periodista: Aunque « Cosmópolis» se desarrolla un año antes del 11 de septiembre, el clima de violencia y de obsesión por la seguridad está muy presente.
Don DeLillo: Hay una enorme diferencia entre cómo se sentía la gente durante la Guerra Fría y ahora. En aquella época el peligro era enorme y llevaba consigo una posible catástrofe. Ahora todo se percibe de manera mucho más interiorizada, personal, no parece que vaya a producirse una gran explosión; puede que uno se mate en un avión o en un tren. El peligro no es más pequeño, sólo es más individual. En Nueva York se ve el incremento de la seguridad y se nota cómo cambió la forma de pensar de la gente, lo que sucedió afectó a su forma de ver el mundo, de sentir, de viajar y de mirar a sus hijos. No sé si el 11 de septiembre afectó a la escritura: la novela es arte de larga destilación. Yo tardé más de 20 años en poder escribir una novela sobre Kennedy.
P.: La tecnología y lo que llevaaparejado, como el cambio de la percepción del tiempo, son uno de los ejes de la novela.
D.D.: La tecnología lleva al convencimiento de que cuando algo es teóricamente posible hay que llevarlo a cabo. Convertirlo en algo de tres dimensiones. Si en la Guerra Fría no hubiera habido territorios donde poder probar las armas, habría llegado la guerra. La tecnología es nuestro destino, nuestra verdad. Es lo que entendemos cuando Estados Unidos se define como la única superpotencia del planeta. Los materiales y los métodos que inventamos nos permiten reivindicar el dominio sobre nuestro futuro.
P.: ¿Hay en «Cosmópolis» analogía con la «Divina Comedia», sólo que Infierno y Paraíso están completamente mezclados?
D.D.: No creo que « Cosmópolis» tenga nada que ver con Dante, tiene más que ver con el «Ulises» de Joyce: un día en la vida de un hombre. En una primera intuición consideré que la novela tenía que ser el viaje de un hombre que atraviesa la ciudad por una sola calle, como si siguiera una línea. Elegí la calle 47 de Nueva York por la gradación social y sus especiales condiciones económicas. Recorre el distrito internacional de las Naciones Unidas, zonas de bancos y agencias de inversión, el barrio de los teatros y el de los diamantes, cruza Times Square, y de allí a la «Cocina del infierno», y de allí a los cementerios de coches, cerca del río Hudson.
P.: Describe una ciudad que parece el Primer Mundo y al mismo tiempo el Tercer Mundo.
D.D: Nueva York es así: gentede todas las culturas, de todos los niveles económicos, de todas las clases... Por eso el título, Cosmópolis.
P.: El protagonista, Eric Packer, no parece el típico hombre de negocios.
D.D.: Es multimillonario, joven, inteligente, egocéntrico, y tiene su propia empresa de asesoría bursátil. No es el típico hombre de Wall Street: lee poesía, es un gran coleccionista de arte, habla varios idiomas.Vive en un increíble departamento y de algún modo busca su autodestrucción. Cuando sale de su casa, Packer tiene la intuición de que su vida está en juego. P.: El arte ocupa un lugar importante en sus novelas, pero en «Cosmópolis», donde se teoriza sobre pintura, aborda un «arte del dinero», y el motor de la trama es la subida del yen.
D.D.: Sí, la crematística, una especie de arte del dinero. La novela describe por qué no es tan importante la forma de gastar dinero sino cuánto se gasta: los dólares gastados para comprar un departamento, y no cuántos cuartos tiene. El dinero se ha vuelto algo abstracto, que sólo se entiende en sí mismo.
P.: A lo largo de la novela hay versos que parecen sentencias. D.D.: La poesía es parte importante de «Cosmópolis». Me gusta la fuerza de «la rata deviene moneda de curso legal», un verso del poeta Zbigniew Herbert. Creo que el carácter sentencioso es menor que en «Submundo», donde había más imágenes. Quería hacer algo completamente diferente y con un tipo de escritura diferente. Tenía que ver con la disciplina de la escritura, llevar a cabo una depuración que nunca antes había abordado.
D.D.: A veces me parece una forma de escultura. Escribo en máquina de escribir y cuando veo los tipos golpeando el papel noto cómo las palabras se van construyendo. No creo que sintiera eso frente a la pantalla de una computadora.
P.: En muchas de sus novelas aparece en primer plano la figura de un gobernante poderoso (Hitler en «Ruido de fondo» y en «Fascinación» y Kennedy en «Libra»). También en « Cosmópolis» aparece un presidente que colapsa la circulación.
D.D.: Pero no es como Hitler o como Kennedy, es un presidente menor. Provoca un colapso mucho mayor la muerte del cantante de rap Brutha Fez o la manifestación de los antiglobalización o la sim-ple inundación de unas calles.
P.: En la novela se afirma que el movimiento es parte esencial del capitalismo.
D.D.: Es la opinión de Kinski, la única mujer de la novela a la que escucha Packer, que afirma que los antiglobalización «no existen fuera del mercado. A ningún sitio podrían ir si se empeñaran en quedar fuera. No existe ese afuera».



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