9 de octubre 2008 - 00:00

"Hellboy 2" trae más acción y humor

Con más efectos especiales que la primera y menos psicologismo,la segunda «Hellboy» tiene todo para atrapar a losfans del cine fantástico.
Con más efectos especiales que la primera y menos psicologismo, la segunda «Hellboy» tiene todo para atrapar a los fans del cine fantástico.
«Hellboy 2 -El ejército dorado» (Hellboy 2-The Golden Army, EE.UU., 2008, habl. en inglés). Dir.: G. del Toro. Int.: R. Perlman, S. Blair, D. Jones, J. Alexander, J. Donn, L. Gross, A. Walton, J. Tambor, J. Hurt.

El príncipe heredero de un mundo paralelo subterráneo plagado de trolls y seres sobrenaturales quiere reinar en el mundo exterior. Para eso debe romper una tregua de milenios con la raza humana y volver a activar el letal Ejército Dorado. Lógicamente, el único que lo puede detener es Hellboy, a pesar de que en su hogar del Departamento de Investigaciones Paranormales lo mantienen en vilo asuntos domésticos como el posible embarazo de su novia flamígera Liz, o la llegada de un nuevo oficial europeo para ordenar el trabajo de este grupo de agentes de lo sobrenatural.

Esta segunda parte de « Hellboy» es aún más elaborada visualmente que la primera y tiene más énfasis en el humor y la acción que en las experiencias más traumáticas relativas a la génesis del personaje. También hay un mayor desarrollo de otros personajes, como el hombre anfibio Abraham Sapiens (Foug Jones), que desarrolla un improbable romance con la princesa hermana del villano que quiere resucitar al ejército dorado.

Las maravillas relativas a la dirección de arte y los efectos especiales van desarrollándose desde el principio del film, pero explotan de manera increíble hacia la mitad de la proyección, con dos escenas que justifican por sí solas la necesidad de ver esta película varias veces. Una de ellas es la visita de Hellboy (junto con el nuevo agente ectoplasmático llegado de Alemania)al mercado de los trolls ubicado debajo del puente de Brooklyn, con una variedad de seres fantásticos de diseño indescriptible, casi imposible de apreciar en su justa medida en una sola visión.

La otra gran escena es la irrupción en Nueva York de una especie de Godzilla vegetal, el último de los «Elementales» o dioses del bosque que, además de brillar con su furia clorofílica en una gran secuencia de acción, le da al film un raro tono de melancolía ecológica, generando en el protagonista un conflicto sobre exterminar o no al último ejemplar de una especie perdida .

Lo difícil es conjugar tantos elementos fantásticos en una sola película, y al final, esta dificultad se percibe en un desenlace mucho más simple y previsible que el resto de la película, aunque no deja de ser convincente en su modo de cerrar cada una de las subtramas del guión.

En medio de tantos efectos especiales y artilugios high tech de principio a fin, uno de los puntos fuertes de la película es la excelente actuación del enrojecido Ron Perlman, un gran actor secundario que encontró su lugar como superhéroe protagónico en una saga que, por lo que se ve, aún tiene mucho que mostrar.

D.C.

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