3 de julio 2002 - 00:00

Hollywood Babilonia: agente top acusó a la "mafia gay"

Michael Ovitz
Michael Ovitz
Los Angeles - Por más de 30 años, Michael Ovitz fue uno de los emperadores de Hollywood. Fundador, en 1975, de la Creative Artists Agency (CAA), Ovitz fue el agente de las estrellas top, y con quien debían negociar todas las «majors» del cine sus contratos.

Su función no terminaba allí, sin embargo, sino que Ovitz fue agente y en algunos casos promotor principal de las más importantes operaciones de la industria del cine en los últimos años, entre ellas la adquisición de MCA/Universal por parte de la japonesa Matsushita, el rescate financiero de la MGM/United Artists, y la compra de Columbia Pictures por parte de Sony.

Presidente de Walt Disney Company entre 1995 y 1997, Ovitz fundó, al término de ese período, otra agencia líder, la Artists Management Group (AMG), cuyo derrumbe en estos días lo tiene en el foco de la atención de Hollywood.

Y no sólo eso: en el número que salió ayer a la calle de «Vanity Fair», Ovitz ha hecho una declaración explosiva: acusó, literalmente, a la «mafia gay de Hollywood» de ser responsable de su estrepitosa caída. Emocionado hasta las lágrimas, dice «Vanity Fair», Ovitz se explayó sobre los nombres de los responsables, según él, del complot para arruinar su carrera. «Fui arruinado por la mafia gay de Hollywood, David Geffen en particular, que siempre me odió», señala. Además de Geffen, el millonario que fundó la Dreamworks con Steven Spielberg y a quien las malas lenguas señalaron, en alguna oportunidad, como pareja de Keanu Reeves, Ovitz señaló como sus enemigos (no necesariamente gays) al jefe de Disney, Michael Eisner, el presidente de Universal, Ron Meyer, y su ex socio en la CAA, Bernie Brillstein.

«Son miembros de un grupo que buscó eliminarme: la AMG habría tenido éxito si no hubiera sido por esta media docena de personas», agregó.

Desde luego, en una comunidad tan sensible como la de Hollywood, nadie puede declarar lo que acaba de decir Ovitz sin exponerse a las consecuencias. En su edición de ayer, la publicación líder del sector, «Variety», le da la tapa al escándalo y titula, refiriéndose a lo aparecido en «Vanity Fair»: «¿Una entrevista o un episodio psicótico?».

La caída de
Ovitz podría modificar mucho la forma en la que en Hollywood se negocian los contratos para las películas. «Los últimos seis años han sido una pesadilla para mí», continúa en la nota. «Sé que a mucha gente le resulta muy difícil verme como víctima, pero en este caso puedo asegurar que lo soy», afirma el multimillonario agente.

Entre las maniobras en su contra que
Ovitz le atribuye a sus enemigos para hundir su agencia mencionó el colapso de dos esquemas salvadores para la AMG: una inversión de 150 millones de dólares de la «AT&T» y otra de 165 millones que iba a hacer Barry Diller, CEO de USA Interactive y de Vivendi Universal, en el sector de televisión de la agencia. Entre los denunciados integrantes de la «mafia gay», Ovitz llegó a incluir al periodista de «The New York Times»

Bernard Weinraub. « El objetivo de toda esta gente fue sacarme del medio», aseguró.

Las reacciones no se hicieron esperar. Aunque algunos de los denunciados prefirieron guardar silencio, otros se explayaron violentamente contra
Ovitz, como el productor Scott Seomin: «¿Mafia gay? ¿Esa es la forma de escudarse de un fracaso? Realmente, sus declaraciones recuerdan la homofobia que Hollywood vivió en los años 70 y 80, cuando muchos ejecutivos debían ocultar su sexualidad si querían trabajar. «Esto es realmente sorprendente y revela una personalidad paranoide, esquizofrénica, y sobre todo homofóbica como no se veía en mucho tiempo», concluyó Seomin.

Naturalmente, éste será apenas el punto de partida de una presumible seguidilla de escándalos que, desde ayer, le ha restituido a Hollywood su atributo de «Babilonia», como la definió
Kenneth Anger en su libro.

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