Sólo dos veces el Oscar estuvo por cancelarse: este año y en 1942

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Hace 79 años, la ceremonia se realizó poco después del bombardeo de Pearl Harbor; fue austera, sin alfombra roja, ni smokings, ni baile.

El próximo domingo, la Academia de Hollywood celebrará el Oscar más atípico de su historia. Aunque no se conocen todos los detalles, se sabe que la transmisión será desde distintas sedes, que las candidatas a Mejor Canción serán interpretadas, con las garantías sanitarias necesarias y al aire libre, en lugares como la terraza del Museo de la Academia, y que no habrá alfombra roja.

Tampoco se sabe si todos los presentadores usarán barbijos, y cuál será el tono general de la ceremonia, si con chistes o no, cuando acaba de conocerse que las víctimas por el covid-19 ya superan los tres millones en todo el mundo.

Consultados por la prensa estadounidense, algunos historiadores del Oscar han destacado que si bien este año será, ciertamente, el más atípico, tampoco será el único en que los hechos de la realidad obligaron a cambiar su apariencia y protocolo.

El ejemplo más comparable fue la ceremonia de 1942, que al igual que la de este año estuvo a punto de cancelarse. En febrero de aquel año hacía poco más de dos meses que los japoneses habían bombardeado Pearl Harbor, y el país no sólo estaba de luto sino que se había sumado a la Segunda Guerra Mundial. Era el peor momento para el glamour, las bromas y las limusinas con estrellas de cine llegando a la ceremonia. La Academia temía, señaló en un artículo Entertainment Weekly, que una fiesta ostentosa y de autocelebración pudiera enviar un mensaje contraproducente al público.

Así, sólo a último momento se decidió llevar adelante la entrega del Oscar 1942, con una ceremonia extremadaente austera que honró las circunstancias que se vivían en aquel momento. Bette Davis pidió trasladar la ceremonia de un salón de baile a un auditorio, de una cena de celebración a un espectáculo en vivo alusivo al momento, y hasta vender entradas al público con las ganancias destinadas a la Cruz Roja. La Academia, finalmente, decidió otro plan, pero siempre sin los brillos festivos habituales. Se canceló la histórica fiesta y baile; las mujeres usaron vestidos sencillos y los hombres traje de calle en lugar de smoking. El presentador, Jimmy Stewart, y el ganador como Mejor Actor de Reparto, Donald Crisp, cumplían funciones militares y aparecieron con sus uniformes. Hasta hubo un enviado del presidente Roosevelt, Wendell Wilkie, que llamó a Hollywood a sumarse al esfuerzo de guerra. La prensa recordó también que acontecimientos como el asesinato de Martin Luther King y la guerra de Irak provocaron postergaciones de la ceremonia, pero nunca se pensó en su cancelación o un cambio radical de su forma, como ahora. “1942 fue lo más cercano a la cancelación de los Oscar”, dijo Dave Karger, historiador del Oscar. “Una guerra global, ya sea de combate o de virus, es lo único que pone en peligro la ceremonia. La gran diferencia entre 1942 y 2021 es que, en 1942, era una cuestión ética la de hacer una ceremonia. Hoy, estamos hablando de si tener una ceremonia es físicamente seguro”.

Al igual que hace casi 80 años, la Academia dudó si celebraría o no el Oscar. En principio, se dio más tiempo, y postergó la fecha habitual de fines de febrero a fines de abril. También observó cuidadosamente cómo se hacían otras entregas, como los Globos de Oro y los Emmy, con formatos virtuales que no siempre fueron exitosos, y para tratar de evitar los mismos errores (por caso, que se viera vía Zoom a los actores descuidadamente vestidos en sus casas).

Sin embargo, aunque los discursos de aceptación por Zoom estaban prohibidos (por lo que se vio en los Globos), en respuesta a una reacción enérgica los productores cedieron y anunciaron que podrían hacerse en lugares más remotos en Londres y otros escenarios para respetar las restricciones de viaje. La Academia suele ser muy firme en sus determinaciones.

Finalmente, lo que también se preguntan los especialistas es si los hechos que cambiaron radicalmente a la sociedad, tanto en 1942 como en 2020, influirán no sólo en el aspecto exterior de la ceremonia sino en las premiaciones. El movimiento #MeToo, los colectivos feministas y el Black Lives Matter se reflejan indudablemente en una cantidad record de directoras mujeres nominadas (lo mismo en otros rubros), al igual que de actores y cineastas afroamericanos.

En 1942, comparan esos historiadores, la guerra pudo haber llevado a que una película como “El ciudadano Kane” de Orson Welles perdiera ante “Qué verde era mi valle”, que exaltaba los valores de la familia, y que Gary Cooper se llevara el Oscar a Mejor Actor por su papel en “Sargento York”, un retrato del militar heroico.

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