«El amanecer de los muertos» («Dawn Of The Dead», EE.UU., 2004, habl. en inglés). Dir.: Z. Snyder. Int.: S. Polley, V. Rhames, J. Weber, M. Phifer.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El éxito de taquilla de esta nueva versión del clásico del cine truculento «Dawn of the dead» (film de 1978 en el que George A. Romero perfeccionó su ya espeluznante « Night of the living dead») es toda una sorpresa teniendo en cuenta lo poco felices que suelen ser las comparaciones entre las remakes y los films que las originaron.
De hecho, el prólogo, la secuencia de títulos y todo el salvaje primer acto prometen superar con creces lo hecho por Romero un cuarto de siglo atrás. En esas escenas, el director de videos de rock y spots publicitarios Zack Snyder logra una soberbia descripción de un suburbio convertido en un paisaje dantesco donde los muertos redivivos se comen a los vivos, y éstos se matan entre ellos casi con más ferocidad.
Igual que en la vieja «Dawn of the dead» (prohibida en la Argentina por el censor Miguel Tato), la única explicación para el temible fenómeno es una leyenda caribeña que dice algo así como que «cuando ya no hay más lugar en el infierno, los muertos caminan en la tierra». Pero la obsesión de los zombies por sitiar un shopping no genera tantos guiños irónicos a la sociedad de consumo y, si bien nunca llega a perder intensidad del todo, y a cada rato sorprende con una escena terrible, luego de ese antológico comienzo, «El amanecer de los muertos» no resiste la comparación con el original.
No sólo por el guión minimalista y los diálogos no muy brillantes, sino por la omisión de todos los detalles argumentales que le daban sustancia a la extrema violencia, que siempre estaba matizada con situaciones cómicas y hasta emotivas. Ahora los humanos cometen errores tontos que los convierte en desayuno de zombie, y entonces el gore ya no tiene nada que decir. Por otro lado, tampoco muestra ni por casualidad las barbaridades pergeñadas por Romero y el maestro de los efectos especiales Tom Savini.
Hay que reconocer que en aquellos tiempos de «El exorcista», «Taxi driver», «La masacre de Texas» y «La cruz de hierro», el festival de tripas y cerebros trepanados casi debe haber impactado menos que esta versión moderna, tímida en relación al original, pero absolutamente salvaje comparada con el cine actual. Así que, este film no sorprenderá a los fans del terror fuerte que hayan visto el film de Romero y tampoco es apto para espectadores de estómago sensible.
Dejá tu comentario