17 de marzo 2003 - 00:00

Hubo mas premios a la comedia que al drama

Mar del Plata - Más allá de un pequeño escándalo, el XVIII festival marplatense de cine terminó el sábado consagrando la comedia de y con Domingos de Oliveira «Separaciones» (Mejor Película y Mejor Actor), el drama del español Antonio Chavarrías «Volverás» (Mejor Director y mención al actor Tristan Ulloa), las comedias locales «Valentín» (Premio Especial del Jurado) y «El fondo del mar» (Mejor iberoamericana, quizás exagerado), y el drama de un médico danés «Enfrentando la verdad».

Entre algunos de los premios paralelos, se galardonó «Enfrentando la verdad» (mención Cronistas de Cine, premio Kodak al tratamiento de la imagen), «Valentín» (mención especial de Cronistas), «Volverás» (premio mayor de la organizacion católica Signis), y la comedia norteamericana «Bicho» (Cronistas, «por su gozoso ejercicio de contracultura», y Signis, por otras razones), etc. A destacar, ADF, la Asociacion de Directores de Fotografia, se fue dos días antes, fastidiada por varios desaciertos de la organización. Ni el nombre de su premio figuraba bien en el catálogo.

¿Pero qué pasó exactamente en Mar del Plata? En breves palabras, el Festival mantuvo su buena tradición de calidad y actividad cinematográfica y su mala tradición de desorden organizativo. De lo primero, hay que destacar el brillo de diversas secciones (a la cabeza, Punto de Vista y La Mujer y el Cine), la cantidad de foros y seminarios con sentido práctico, y la fina dedicación de quienes armaron actos de homenaje (exquisito el dedicado a Emily Watson, que terminó recitando Shakespeare, con Duilio Marzio como anfitrión).

Tambien positiva la presentación del Proyecto Raíces, aceitado intento de incrementar la colaboración entre productoras criollas y europeas, empezando por España. «Jorge Coscia ha conseguido un milagro, que es sentarnos a una mesa a los miembros de todas las comunidades autónomas», comentó la representante andaluza, Elena Angulo Aramburu. Vale decir, parece que entre ellos se miran de reojo, pero, suficientemente halagada, cada comunidad aportará dinero para un proyecto argentino, surgido por concurso.

De lo segundo, es decir, la mala organización, este diario ya informó abundantemente a lo largo de la semana anterior, lo que no ocurrió con otros medios que prefirieron hacer redacción publicitaria, como cuando cubren el festival del gobierno porteño. Pero, claro, no pudieron obviar el papelón del viernes, cuando la favorita argentina, «Valentín», salió de concurso por unas horas.

•Conciliábulos

«Valentín» ya había competido en otros festivales internacionales, por lo que, reglamentariamente, estaba inhabilitada para participar en éste. Pero había una trampita. A las otras competencias la había mandado el coproductor holandés. Y como el reconocimiento legal de la obra por parte del INCAA fue recién en diciembre, algún inteligente habrá pensado que acá era como si se tratara de la primera vez. La cosa tiene sus vueltas (si no, qué sería de los abogados), pero Bertrand Moullier, presidente de la FIAPF, fue claro: «Las reglas son las reglas. No debe haber reglas especiales para el país anfitrión. Si Argentina hace eso, nos veremos obligados a informar a todos nuestros asociados que Mar del Plata no es un festival confiable, porque cambia sus propias reglas según conveniencia».

La FIAPF es la Federacion Internacional de Asociaciones de Productores de Films, con ella no se juega.
Miguel Pereira, coordinador artístico del festival, dio la cara ante periodistas, productores, y familiares del chico protagonista del film, Rodrigo Noya, que habían venido desde Chascomús para ver la inminente consagración del popular «agrandadyto».

«
Si dejamos que compita, creamos un mal precedente, porque parecería favoritismo», explicó Pereira, y Mollier elogió «su integridad y coraje. Esta decisión comunica al mundo que Mar del Plata tiene voluntad de seguir las reglas». Uno de los productores nativos bufaba de rabia, el otro consideraba con una sonrisa las ventajas comerciales del escándalo.

Eso fue pasado el mediodía. A la noche (tras conciliábulos que tuvieron el respaldo del titular del Instituto de cine español, el venerable
Jose Maria Otero Timón), la película había vuelto a competencia. Somos argentinos. En fin.

El público aplaudió su regreso, siguio la proyección con deleite, y terminó brindando una ovación de pie de siete minutos alrededor de los artistas, que alcanzó su climax cuando el productor piola alzó en andas al chiquito
Noya, para que todo el mundo lo vea. Nacía una estrella. Fue realmente una de esas noches que hacen a la historia del festival. Dicho sea de paso, es notable la cantidad de abuelas que se acercaron a este niño para pedirle autógrafos. Pero igualmente, a la salida (alcanzamos a escucharlo) iban los mayores rezongandole «¡Ponete el pullover! ¿No ves que hace frío?». También el Festival, y el propio INCAA, tendrán que buscar algún abrigo después de esta jugada.

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