Javier Bardem en San Sebastián, del lado de los patrones

Espectáculos

Javier Bardem interpreta a un empresario que usa su poder cruzando todos los límites en la comedia “El buen patrón”, de Fernando León de Aranoa, quien destacó al presentarla ayer en el festival de San Sebastián la capacidad “catártica” del humor. El cineasta aborda el mercado laboral, al igual que en “Los lunes al sol” (2002) también con Bardem, “pero desde el otro punto de vista”, pues en aquel film los protagonistas eran los trabajadores.

En “El buen patrón”, Bardem es el antagonista de aquel personaje: es Julio Blanco, propietario de la empresa Básculas Blanco, donde frente al aparente equilibrio, poco a poco se irá descubriendo que la balanza está “trucada”. La trama arranca cuando la empresa está esperando la visita de una comisión que decide sobre un premio a la excelencia empresarial, momento en el que un empleado que ha sido despedido decide acampar frente a la entrada y emprender una lucha. “Quien tiene algo de poder tiene la tentación de usarlo”, apuntó Aranoa, quien en esta ocasión decidió “no frenar el humor como hago en otras películas”. El humor, dijo, “tiene algo de catártico. Reírse de las cosas es una forma de vencerlas, de exorcizarlas”. En la primera lectura de su personaje, Bardem pensó “­qué tipo más desagradable!, pero empecé a empatizar con él y le encontré sus razones, porque -añadió- enjuiciar al personaje no ayuda a la interpretación”. De su personaje destacó que ejerce “abuso de poder y atropella los derechos morales y éticos de los trabajadores para ser reconocido con un premio”.

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