3 de octubre 2003 - 00:00

John Maxwell Coetzee ganó el Premio Nobel de Literatura

John Maxwell Coetzee
John Maxwell Coetzee
N o hubo sorpresa este año en el Nobel de Literatura. El escritor sudafricano John Maxwell Coetzee venía siendo fuerte candidato desde hace años y era uno de los mayores favoritos. No para todos, sin embargo. Algunos consideraban que este autor, admirado por escritores y críticos, sería un eterno postergado, como Borges. La editora local de sus obras, no hace mucho mandó a mesas de saldo sus luminosas novelas «Infancia» y «Desgracia», que ayer recuperaron vertiginisomente las vidrieras de las librerías.

La Academia Sueca, según versiones, relegaba el galardón porque no consideraba políticamente correcto premiar nuevamente en Africa a un escritor blanco (como lo hizo en 1991, con Nadine Gordimer), aunque éste ha denunciado la brutalidad del apartheid y, sobre todo, relata los conflictos sociales y las lesiones psíquicas del postaparteheid, que junto a la democracia ha traído ciertas formas de anarquía. Todo esto en torno a las relaciones entre padres e hijos.

Coetzee
, de 63 años, sufrió el riguroso control de la censura y padeció procesos en 1977 y 1983. Demasiadas veces, y demasiado fácilmente, catalogado de «progresista», Coetzee advirtió: «No soy un heraldo social o algo por el estilo, soy alguien íntimamente ligado al concepto de libertad (como cualquier prisionero encadenado), que enfrenta los totalitarismos, y construyo representaciones de gente abandonando sus cadenas y girando su rostro hacia la luz».

«Es uno de los mejores novelistas vivos»
, ha señalado Mario Vargas Llosa, otro de los grandes candidatos al Nobel; «tiene maestría y sutileza» y «es un ensayista polémico y radical, y tan astuto que cuando uno se enfrenta a sus ensayos debe mantenerse con sus cinco sentidos alertas y en una conciencia movilizada en zafarrancho de combate para no ser sobornado por la elegante estrategia de ilusionista con que presenta y defiende sus atrevidas y discutibles teorías».

J.M. Coetzee
(así firma sus obras), sudafricano de origen boer y lengua holandesa que estudió en una escuela inglesa y ésa es su lengua materna, hijo de un abogado y una maestra, nació el 9 de febrero de 1940 en Ciudad del Cabo. Se graduó en Matemática y Lengua Inglesa. Viajó a Londres donde trabajó como programador de computadoras (en una de ellas estudió minuciosamente la prosa de Samuel Beckett, a quien considera, junto a Kafka y Borges, uno de sus grandes maestros), para luego pasar a EE.UU.; estudió Lingüística y Literatura, en Texas (donde se doctoró en Letras) y Nueva York.

Tímido, huidizo, incómodo con la notoriedad, apologista del vegetarianismo, más misántropo que misógino, Coetzee es un narrador en quien se perfilan las estrategias narrativas del siglo XXI. Traductor, ensayista y uno de los grandes críticos literarios actuales, comenzó su carrera de novelista en 1974, mientas dictaba clases en EE.UU., con su novela «Tierra en penumbras» («Dusklands»). Después publicó «En el corazón del país» (1977, Premio CNA, de las letras sudafricanas); «Esperando los bárbaros» (1980, premio CNA), que lo catapultó a la fama y fue leída en la Argentina como si se tratara de un bestseller; «Vida y época de Michael K.» (1983, premios Booker Price y Fémina), «La edad de hierro» (1990); «El señor de San Petersburgo» (1994); «Infancia» (1997); «Desgracia» (1999, premio Booker), y «Juventud» (2002), y media docena de ensayos.

Si el cuidado estilístico de Coetzee es de extrema precisión, una admirable economía de medios que buscan la sobriedad y la elegancia aun al narrar el horror, su ética bucea en los temas del mal, la libertad individual, la vejez, los celos, el erotismo y la muerte luego del «colapso de los valores morales, el racionalismo cruel y el moralismo cosmético», según él mismo explica. Al mismo tiempo, busca innovar en cada obra. Suele combinar ficción y realidad, construir novelas que se discuten a sí mismas. En sus conferencias lee relatos de personas inventadas, como la escritora australiana Elizabeth Costello. Sus novelas recrean viejas fórmulas de género y las transforma. Sus personajes suelen ser marginados, solitarios, que viven la dolorosa experiencia de recomponer su lugar en el mundo.

En «Desgracia», una novela emblemática, cuenta de David Lurie, un arrogante profesor especialista en literatura romántica que a los 50 años es denunciado por tener relaciones sexuales con una joven alumna, y escapa a casa de su hija Lucy, en una granja. Son asaltados por un grupo que rocía de alcohol a David y le prende fuego, y a Lucy la violan salvajemente.

El premio Nobel de Literatura a Coetzee fue elogiado ayer por escritores y artistas del mundo entero.

M.S.

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