30 de abril 2002 - 00:00

Juana Molina cada vez más cantante

Actuación de Juana Molina (voz, guitarra, teclado). Con Fernando Kabusacki (guitarras, sintetizadores) y Alejandro Franov (percusión, bajo, coros, teclados, arpa). (Centro Cultural Borges; 26 de abril; repite todos los viernes.)

En el país donde muchos se mueren por alcanzar la fama, Juana Molina sigue pagando el precio por la que obtuvo cuando era comediante de televisión. Hace muchos años que se dedica a la música.

Su primer disco «Rara», producido por Gustavo Santaolalla, fue editado en 1996 y «Segundo» vio la luz en 2000; aunque en rigor, la música fue siempre su principal camino de acercamiento al arte. Pero, por graciosa y porque el dinero no le venía mal, hizo «Juana y sus hermanas» y la descubrió el gran público.

Sin embargo, se aburrió de las cámaras y prefirió volver a concentrarse en su principal ilusión: hacer y cantar canciones. Todo este comentario viene a cuento porque mucha gente que se acerca al teatro para verla sigue esperando encontrarse con aquella que conoció a través de la pantalla y se desilusiona al «descubrir», a pesar del tiempo transcurrido, que Juana Molina hace algo bien distinto cuando de cantar se trata. Y, en consecuencia, no son pocos los que se toman el atrevimiento de abandonar la sala en medio de la función después de haberla colmado en el comienzo.

•Fuentes

Concretamente, la Molina cantante y compositora abreva en las fuentes del Canto Popular Uruguayo -Leo Maslíah, Esteban Klisich, Jorge Lazaroff, y, sobre todo, Eduardo Mateo-y el pop alternativo. Habla de cuestiones muy prosaicas, adopta una postura ecologista, se refiere a anécdotas menores de su vida cotidiana o enfoca los temas amorosos desde una óptica muy distinta a la convencional.

El envoltorio musical, con muchos sonidos sintetizados, por lo que eligió dos compañeros que saben del asunto, se apoya en un estilo minimalista, con pocos recursos que se van reiterando a lo largo del recital. Quizá sea ése, entonces, el mayor problema de su discurso estético: la reiteración que hace decaer el interés a medida que se suceden los temas. Pero, en sí mismas, cada una de las canciones tiene un toque interesante que convierten a Juana Molina en una atrayente «rara avis» dentro del panorama argentino.

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