La cultura alemana sigue penando por el nazismo

Espectáculos

(12/02/2002) Berlín (DPA, Reuters y ASN).- Las sombras del pasado nazi y la culpa que esa historia sigue provocando en la cultura alemana contemporánea es un hecho indudable, como lo prueban los primeros días del Festival de Cine de Berlín de 2002. La «Berlinale» se inició, más allá de la competencia oficial, con dos películas directamente vinculadas a ese pasado: un documental-reportaje a una de las secretarias privadas del Führer, aun con vida, y un nuevo documental sobre Marlene Dietrich, rodado por el nieto de la famosa diva antinazi, J. David Riva.

«Marlene Dietrich-Her Own Song» se centra en la actuación política de la Dietrich en la Segunda Guerra Mundial. Su compromiso de viajar desde Hollywood a los escenarios de la guerra en Europa y de actuar allí para hacer algo en la lucha contra la Alemania de Hitler la convirtió en «traidora» desde el punto de vista de algunos alemanes.

Riva
trabajó con algunos materiales inéditos del legado privado de la familia. Al contrario de los recuerdos difundidos por su madre, Maria Riva, el nieto muchas imágenes de idílicas escenas familiares. En cambio, excluyó las numerosas relaciones amorosas de la diva, salvo la que mantuvo con Jean Gabin.

Como ciudadana estadounidense no se apartó de Alemania. «Ella era así», dijo su nieto. El film, de cien minutos organizado de manera cronológica, comienza en los años 20 en Berlín con el éxito de «El ángel azul». La imagen final muestra su entierro en 1992 en la capital alemana.

«
Después de 50 documentales sobre Marlene Dietrich, esta es la primera vez que exploramos su alma», dijo Riva en una rueda de prensa. «La motivación fue tratar de comprender un poco más su temperamento y tratar de penetrar en su alma en lugar de concentrarnos en sus vestidos y amoríos», indicó.

Riva
tiene 40 años, nació en Nueva York, y dijo que algunos estadounidenses ni siquiera sabían que la enigmática actriz de voz ronca era alemana, e ignoraban de su campaña antinazi en la guerra.

Como nieto,
Riva dijo que desde el principio se percató del temperamento alemán de Dietrich. « No era una abuela dedicada. Era muy pragmática. Era berlinesa y pensaba que las cosas debían hacerse de la forma correcta. Nunca la vi llorar, a menos que estuviera actuando. No era una mujer emotiva. Era muy prusiana», dijo.

La otra película se titula
«Im toten Winkel. Hitlers Sekretärin» («Punto ciego. La secretaria de Hitler»), y es un largo reportaje a Traudl Junge, amable señora de 81 años que habla de la desesperación y de la culpa. Junge fue la última secretaria privada de Hitler. A ella, el «Führer» le dictó su testamento poco antes de suicidarse.

•Ingenuidad

El realizador alemán Andre Heller y el guionista Othmar Schmiderer presentaron la película la noche del domingo en la sección Panorama. Hasta hoy, Junge es incapaz de perdonarse la ingenuidad que tuvo de joven, e inclusive la simpatía que sintió por Hitler. « Era un verdadero criminal. Pero yo no lo noté. Y hubo otros millones que no lo vieron» dice Junge en un momento del film.

La película renuncia a las conocidas imágenes del horror en el frente, de los judíos asesinados, los prisioneros en campos de concentración o los miembros de las SS.
Junge cuenta, por ejemplo, que Hitler tenía problemas gastrointestinales, que no soportaba flores a su alrededor porque no quería ver «cadáveres», que no fumaba y no bebía, que hacía que su perro Blondi demostrara algunas gracias y que no veía con muy buenos ojos lo erótico.

Junge
recuerda todo con una exactitud increíble. La secretaria acompañó a Hitler durante tres años a todos los sitios a los que iba. La película transmite una y otra vez la consternación de Junge consigo misma.

Luego de que
Hitler se disparara, Junge sintió odio por él. Pero no porque tuviera a millones de personas sobre su conciencia, sino «porque nos abandonó y nos dejó sentados en esa trampa para ratones».

Tras el fin de la guerra,
Junge estuvo presa medio año. Trabajó luego como secretaria en una revista y como periodista especializada en temas científicos.

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