21 de julio 2008 - 00:00
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A principios de los 60 era uno de los rostros más sugestivos de la pantalla nacional y sus profundos ojos negros encandilaron a varios directores: David José Kohon en "Tres veces Ana" (1961) y "Prisioneros de una noche" (1962) y Rodolfo Khun en "Los jóvenes viejos" (1962) fueron algunos.
Otros que cayeron bajo sus encantos fueron René Mugica ("El octavo infierno", 1964) y Fernando Ayala ("Primero yo", 1964); un año antes, ella y Lautaro Murúa habían prestado sus voces para "Un largo silencio", cortometraje del jovencísimo Eliseo Subiela.
Sin embargo, la carrera de la actriz dio un vuelco cuando se vinculó sentimentalmente a Favio, con quien rodó "Crónica de un niño solo" (1965) y protagonizó "El romance del Aniceto y la Francisca..." en 1967.
Su papel en ese último título es uno de los más sensuales que ha conocido el cine argentino.
La pareja tomó estado público, tuvo dos hijos y como Favio además cantaba, ella no se quedó atrás y a principios de los 70 lanzó un LP que contenía tangos clásicos -"Cambalache", "A media luz"- y un tema, "El que me hizo debutar", versión beat del tango "Guapo sin grupo", de Salvador Merico y Manuel Romero.
La separación con Favio significó otro vuelco en su carrera, a lo que se sumó una amenaza de muerte de la Triple A que la obligó a volver en 1974 a España, donde ya estaban por el mismo motivo Héctor Alterio, Luis Politti y Marilina Ross, entre otros argentinos.
Regresó al país en 1983 y al año siguiente protagonizó "Heroica de Buenos Aires", de Osvaldo Dragún, en el teatro Del Globo, además de ofrecer clases de actuación, canto y danza, cosas que ya hacía y le permitieron sobrevivir en la madre patria.
Escribió cuentos y poemas, actuó también en "Feliz año viejo", de Marcelo Rubens Payva, dirigida por Rubens Correa, fue docente de actuación en la Escuela Superior de Cine y comenzó a preocuparse por la ecología.
El cine volvió a convocarla para "En retirada", de Juan Carlos Desanzo y "Darse cuenta", de Alejandro Doria, ambas de 1984, en una lista que incluye "Adiós, Roberto" (1985), de Enrique Dawi, "Los insomnes" (1986), de Carlos Orgambide, y "Sentimientos: Mirta, de Liniers a Estambul" (1987), de Jorge Coscia y Guillermo Saura.
Asimismo tuvo algunas intervenciones en TV -"Valeria", "Alas, poder y pasión"-, planeó guiones que no llegaron a filmarse, estuvo en pareja con el legislador socialista Alexis Latendorff y se reconcilió con su hermana Norma Aleandro, de quien estuvo alejada durante años.


