16 de junio 2004 - 00:00

"La literatura comprometida produjo los mayores bodrios"

«Hoy los editores buscan una literatura fácil, ojalá de mujeres, ojalá de adolescentes, con mezcla de antidepresivos y sexo», afirma el escritor chileno Mauricio Electorat.
«Hoy los editores buscan una literatura fácil, ojalá de mujeres, ojalá de adolescentes, con mezcla de antidepresivos y sexo», afirma el escritor chileno Mauricio Electorat.
El escritor chileno Mauricio Electorat (Santiago de Chile, 1960) conquistó con la «trepidante e irónica» novela «La burla del tiempo» el prestigioso Premio Biblioteca Breve Seix Barral, dotado con 30 mil euros, que tuvo como jurado a Eduardo Mendoza, Rosa Regás, Jorge Volpi y Adolfo García Ortega. Electorat con anterioddad publicó dos libros de poemas, el libro de cuentos «Nunca fui a Tijuana» y la novela «El Paraíso tres veces al día», que recibieron numeroso premios en Chile. Es filólogo y reside en Francia desde 1987. Dialogamos con él en su breve visita a Buenos Aires.

Periodista
: Lo han comparado con escritores tan diferentes como Vargas Llosa, Julio Ramón Ribeyro, y han dicho que su novela tiene mucho de « Rayuela» de Cortázar.

Mauricio Electoral: «La burla del tiempo» son dos historias que se van alternando con una técnica de contrapunto. Una ocurre en París, por eso me han relacionado con Cortázar y Ribeyro, y los escritores latinoamericanos que han vivido en París. También por la técnica, porque son diálogos trenzados. Eso hace recordar a «Rayuela» y a «Conversación en la Catedral». Si se ha hablado de mi relación con los autores del boom, es por la estructura y por el lenguaje oral, el estar escrita en chileno...


P.
: Además incluye cartas apócrifas de gente famosa...

M.E.: Los protagonistas son cuatro adolescentes que se hacen adultos en el Chile de fines de los '70 y comienzos de los '80, que entran a participar en la red de talleres de la Unión de Escritores Jóvenes, dominado por un partido de izquierda, y los dirigentes, dado que ellos vienen de un colegio privado, de la Alianza Francesa, le piden que escriban una cartitas (falsas, desde luego) para alentar a los futuros literatos. Ellos dicen al comienzo: eso es engañar a la gente, pero al final deciden hacerlo, y les gusta el juego. Comienzan escribiendo una carta de Sartre, y eso está bien, pero luego una de Françoise Sagan, una de Brigitte Bardot y otra de Michel Platini. Los jerarcas del partido comienzan a decir «¿nos están tomando el pelo, o qué? Nosotros necesitamos cartas de apoyo de intelectuales que digan el pueblo unido jamás será vencido, y que no estén firmadas por una actriz de derecha o un futbolista».Y ellos les toman el pelo. En el fondo es el cuestionamiento de cómo eran vistos los intelectuales franceses desde nuestros países, aquellos que pontificaban desde bares de Saint-Germain-dès-Pres sobre Cuba y lo que había que hacer en América Latina.


P.
: Bueno, usted vive en París...

M.E.: Tengo nacionalidad francesa, sé el idioma, mis abuelos eran franceses, y yo fui a estudiar. Hoy los grandes escritores ya no están en París, están en todas partes. Hay grandes escritores hindúes, japoneses, chinos, mejicanos y porteños. París ya no es el centro del mundo y dejó de ser una fiesta hace mucho rato.


P.
: ¿Volvió a la literatura política y «comprometida»?

M.E.: Jamás he creído en eso. La «literatura comprometida» engendrólos peoresbodrios de todos los tiempos. No hice más que contar la historia de mi generación. Si hay un trasfondo político es porque transcurre en una época, pero no es una denuncia, y si algo denuncia es la ingenuidad y la solemnidad de la izquierda.


• ¿El mejor? Bolaño

P.: ¿Qué piensa de la literaturachilena? ¿El mejor, de las últimas décadas, ha sido Roberto Bolaño?

M.E.: Hay una literatura de chilenos que se hace dentro de Chile, y otra que hacen chilenos fuera de Chile. El más importante, el más internacional de todos, ha sido Bolaño. Tiene un universo, una mirada sobre la literatura. Se ha dicho que «Los detectives salvajes» es la novela que Borges no hubiera rechazado firmar. Bolaño, como todos los escritores chilenos que han hecho algo importante en narrativa, bebió más de la tradición rioplatense -estaba en la veta de Macedonio, de Borges, de Cortázar- que de la literatura chilena.


P.
: ¿Qué piensa de la «Nueva narrativa chilena»?

M.E.: El único que queda es el que la inventó, Jaime Collyer. Isabel Allende y Marcela Serrano son escritoras que están en el molde del bestseller; no me parece ni bien ni mal, es otro oficio. Antonio Skarmeta, otro bestseller, tiene el problema de que hace una novela, una película, una libro de cuentos y un musical con el mismo tema. Jorge Edwards es un escritor emparentadocon los del boom, de empeño titanesco y un gran cronista. Después hay una literatura curiosa, un fenómeno sociológico, donde no pasa nada y los personajes no trabajan, como en Gonzalo Contreras. Una obra donde los personajes viven sólo conflictos interiores es una lata espantosa. Frente a tantos dandis, está Alberto Fuget, un outsider de obra bien atractiva. Y gente joven que está produciendo textos interesantes. Pero, afortunadamente, en Chile tenemos la poesía. Ahí está el premio Cervantes a Gonzalo Rojas.


P.
: ¿Cuáles han sido los escritores que más lo han influido?

M.E.: Muchos rioplatenses: Arlt, Onetti, Macedonio, Cortázar, Soriano. Borges es un clásico ineludible, le ha abierto puertas a todo el mundo. Y de los del boom, Vargas Llosa es el gran maestro.Y claro, los franceses. Detrás de esta novela esta Louis Ferdinand Celine, en la opción por la palabra hablada, por el diálogo, por la técnica.


P.
: ¿Qué escritores franceses le importan?

M.E.: Patrick Modiano y Jean Marie Le Clézio.Ahora, lo que pasa es que se ha impuesto en Francia, como en todas partes, una narrativa fácil, lo más desencarnada posible. Y, para los editores, ojalá mujeres, y ojalá adolescentes. Y cuanto más sexo, antidepresivos y drogas, mejor. Francia no es ajena al fenómeno de banalización de la literatura. No hay diferencia entre ser un escritor y una lata de sardinas, pero la buena literatura termina por imponerse, por conquistar lectores, aunque sean minoritarios frente a los bestseller de la gran industria cultural, pero que tiene su día a día.


P.
: ¿Qué está escribiendo ahora?

M.E.: Nada, estoy buscando sobrevivir al premio. Un premio de estos puede matar la pluma de un escritor.


Entrevista de Máximo Soto

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