9 de julio 2001 - 00:00
"La nona" vuelve a escena con la forma de un musical
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Eduardo Rovner.
P.: ¿Por qué el papel de la nona es casi siempre interpretado por hombres?
E.R.: No es algo que esté indicado en el texto, pero resulta mucho más apropiado que lo haga un hombre porque la obra tiene un montón de lecturas: la familiar, la social, la política. Si la hace una mujer limitaría muchísimo la lectura política porque quedaría más ceñida a lo familiar. Digamos que culturalmente la imagen del poder devorador tiene más que ver con el hombre. La mujer está más asociada a lo sensible y emocional. Así que decidimos que la nona fuera un hombre y que además no cantara, como lo hace el resto de los personajes, porque es un bicho.
P.: El papel ya fue interpretado por Ulises Dumont y Pepe Soriano. ¿Qué matiz le aportará Hugo Arana al personaje?
E.R.: Uno quizá más violento, que según creo tiene que ver con el momento que estamos viviendo. Está como más alterado, más malo. No juega a la nona buenita. Ella pide y si no le dan se pone mal, se altera. Hay situaciones de la obra que hace 24 años nos hacían reír y hoy ya no tanto porque ahora sufrimos más las consecuencias de un poder devorador. El que más nos puede hacer reír hoy es Chicho (uno de los hijos de la nona), interpretado por Luis Luque, que hace un capocómico increíble. Es una obra donde los que más se destacan son los personajes masculinos, por eso nos ocupamos de revalorizar los papeles femeninos, les dimos canciones y situaciones que no estaban en la obra.
P.: ¿Qué ventajas presenta «La nona» para un musical?
E.R.: Es una obra apropiada para un musical, porque está llena de excesos como, por ejemplo, cuando a Chicho se le ocurre que la nona haga la calle. Son situaciones ideales para ser cantadas.
P.: ¿Incluyeron ritmos populares reconocibles?
E.R.: Sí, hay tangos, milongas, boleros, tarantelas y también música de comedia musical.
P.: ¿Qué opinión le merece la comedia musical?
E.R.: Yo soy músico y me cuesta dar reglas generales en relación con la música cantada. Hay óperas que me encantan y otras que no, con los musicales me pasa lo mismo. El género en sí no me vuelve loco, hay obras muy frívolas, pero hay otras que se convirtieron en las experiencias más bellas de mi vida, como por ejemplo «El violinista en el tejado» que me hizo llorar y reír todo el tiempo. Y lo que tiene «La nona» es que también cuenta con un texto de gran densidad. Ese es el tipo de historias que me interesan en un musical.




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