21 de agosto 2001 - 00:00

La obra es tan anticuada, que todo esfuerzo es vano

Los japoneses no esperan.
"Los japoneses no esperan".
Típica «pieza de sillones», en la que todos los persona-jes están permanentemente de cara al público, las pausas son innecesarias, el diseño de los personajes esquemático y previsibles sus acciones. Justo es reconocer que los intérpretes (Alejandro Fain, Roxana Pardo y Analía Belasteguin) juegan la pieza con entusiasmo y convicción.

Siguiendo la receta de los así llamados «actores comerciales» y salen airosos. El producto es semejante al que brindaban los ciclos de Darío Vittori y Ricardo Arauz aplica en su dirección la receta adecuada. Como Julita, Roxana Pardo es quien muestra mayor versatilidad y cambia de actitud según las circunstancias lo requieren, es desenvuelta y comunicativa.

El grupo Ricaronale cuenta evidentemente con el apoyo de un público que lo sigue y festeja sus ocurrencias y no es poco logro llenar una sala «off» y brindar a los espectadores un poco de diversión. Pero la propuesta es anticuada y la obra muestra el paso del tiempo.

Dejá tu comentario

Te puede interesar