4 de julio 2001 - 00:00
La pantalla inglesa retrata a Beckett
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La intimidad como territorio de descubrimiento
Anthony Minghella.
«Probablemente, ésta ha sido la primera vez en la que es el director el que pide que le den un trabajo», admitió Minghella. A él se le encargó dirigir «Play», Neil Jordan le tocó «Not I», a Richard Eyre le fue asignado «Rockaby», a Atom Egoyan, «Krapp's Late Tape» («La cinta de Krapp» o «La última cinta magnética»), a David Mamet, «Catastrophe», el artista Damien Hirst se hizo cargo de «Breath», Walter Asmus de «Footfalls», Damien O'Donnell de «What Where», Conor McPherson de «Final de partida»... y así hasta sumar 19 directores y 19 obras.
Repartidas las piezas, el siguiente desafío consistía en traducir al lenguaje cinematográfico la obra de Beckett. Todo un reto, dado que el dramaturgo es famoso por la exactitud y tiranía de sus instrucciones teatrales. Esta dura prueba, sin embargo, fue finalmente superada. El resultado, según se adelanta, son 19 películas muy dispares en tiempo, estética y planteamiento, pero todas con el sello de Beckett. ¿Qué le parecería a Samuel Beckett ver en pantalla grande 19 de sus obras de teatro? No es descabellado imaginar que el escritor frunciría el ceño con enojo. Al menos, eso es lo que hizo allá por 1961, cuando la BBC lo invitó a ver la adaptación que había hecho para la televisión de su famosa obra «Esperando a Godot».
Según cuenta James Knowlson, autor de una biografía de Beckett, el dramaturgo reaccionó a la proyección llevándose literalmente las manos a la cabeza. Y una vez que se encendieron las luces, con educación exquisita, le soltó a Donald McWhinnie, director de la adaptación: «Muchas gracias por lo que ha hecho por mí. Pero no se ha portado bien con la televisión».
A partir de ese momento, y hasta su muerte en 1989, Beckett rara vez consintió que se adaptara al cine o a la televisión alguna de sus obras de teatro. Sin embargo, el premio Nobel sí se prestó a escribir varios trabajos pensados específicamente para la TV. Y para el cine escribió «Film», un cortometraje mudo que protagonizó Buster Keaton.
Pero lo que de ninguna manera soportaba el escritor, empeñado en explorar, hasta las últimas consecuencias, los límites del caos y narrar la opacidad del mundo con sobria claridad, era que una obra concebida para un medio en concreto se traspusiera a otro. Considerado un hombre a cuyo pensamiento era difícil acceder, habrá que ver si este proyecto consigue acercarlo a la gente o simplemente lo banaliza.




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