4 de julio 2001 - 00:00

La pantalla inglesa retrata a Beckett

Anthony Minghella.
Anthony Minghella.
(04/07/2001) Londres - Salvo contadas excepciones, Samuel Beckett (1906-1989) era extrema-damente reacio a dar su aprobación para que sus piezas teatrales fueran adaptadas a la pantalla grande. El dramaturgo irlandés incluso se permitió el lujo de desairar a Hollywood, rechazando una oferta millonaria para llevar al cine «Esperando a Godot», con Peter O'Toole y Peter Sellers en los papeles de Vladimir y Estragon.

Sin embargo, 12 años después de su muerte, nada menos que 19 obras firmadas por el escritor dublinés y Premio Nobel de Literatura están a punto de estrenarse en su versión cinematográfica. El proyecto se llama «Beckett, de película». Y sus gestores no sólo pueden jactarse de haber conseguido llevar al cine la mayoría de las piezas teatrales del autor sino que pueden presumir, además, de haberlo hecho con un plantel de directores de primera línea: desde Neil Jordan («Mona Lisa», «El juego de las lágrimas») hasta Anthony Minghella («El paciente inglés»), pasando por Atom Egoyan («Un dulce porvenir»), David Mamet, Richard Eyre y Damien Hirst. Y qué decir de la nómina de actores, que incluye nombres tan conocidos como los de Kristin Scott-Thomas, Julianne Moore, Alan Rickman o Juliet Stevenson.

Desde mediados de setiembre, las 19 piezas de Beckett se podrán ver en todo su esplendor en la pantalla grande del Barbican Center, en Londres. Pero antes, durante todo este verano europeo, los británicos podrán disfrutar de ellas sentados cómodamente en el sofá de sus casas: la cadena de televisión Channel 4 comenzará el jueves próximo la emisión de esta excepcional serie de películas. Todo un lujo, y más si se tiene en cuenta que hacer realidad «Beckett, de película» ha sido una tarea tan complicada como apasionada.

La idea partió de dos enamorados del dramaturgo irlandés: Michael Colgan, director del Teatro Gate de Dublín, y Alan Moloney, de la productora Blue Angel Films. El primer obstáculo con el que ambos tropezaron a la hora de llevar a la práctica su sueño fue convencer a Edward Beckett, sobrino del escritor y responsable de su legado, de que diera su bendición a este proyecto tan singular.

Búsqueda

Milagrosamente, lo lograron. Se pusieron entonces a la tarea de buscar 19 directores de cine, uno para cada una de las obras de Beckett. La labor fue bastante más fácil de lo que los mismos Colgan y Moloney pudieron nunca imaginar. Ni siquiera tuvieron que molestarse, por ejemplo, en convencer a Anthony Minghella de que se embarcara en el proyecto. Fue justo al revés: el director de la oscarizada «El paciente inglés» se enteró un buen día de que Colgan y Moloney pretendían llevar a la pantalla 19 obras teatrales de Beckett y, rápidamente, se puso en contacto con ellos.

«Probablemente, ésta ha sido la primera vez en la que es el director el que pide que le den un trabajo», admitió Minghella. A él se le encargó dirigir «Play», Neil Jordan le tocó «Not I», a Richard Eyre le fue asignado «Rockaby», a Atom Egoyan, «Krapp's Late Tape» («La cinta de Krapp» o «La última cinta magnética»), a David Mamet, «Catastrophe», el artista Damien Hirst se hizo cargo de «Breath», Walter Asmus de «Footfalls», Damien O'Donnell de «What Where», Conor McPherson de «Final de partida»... y así hasta sumar 19 directores y 19 obras.

Repartidas las piezas, el siguiente desafío consistía en traducir al lenguaje cinematográfico la obra de Beckett. Todo un reto, dado que el dramaturgo es famoso por la exactitud y tiranía de sus instrucciones teatrales. Esta dura prueba, sin embargo, fue finalmente superada. El resultado, según se adelanta, son 19 películas muy dispares en tiempo, estética y planteamiento, pero todas con el sello de Beckett. ¿Qué le parecería a Samuel Beckett ver en pantalla grande 19 de sus obras de teatro? No es descabellado imaginar que el escritor frunciría el ceño con enojo. Al menos, eso es lo que hizo allá por 1961, cuando la BBC lo invitó a ver la adaptación que había hecho para la televisión de su famosa obra «Esperando a Godot».

Según cuenta
James Knowlson, autor de una biografía de Beckett, el dramaturgo reaccionó a la proyección llevándose literalmente las manos a la cabeza. Y una vez que se encendieron las luces, con educación exquisita, le soltó a Donald McWhinnie, director de la adaptación: «Muchas gracias por lo que ha hecho por mí. Pero no se ha portado bien con la televisión».

A partir de ese momento, y hasta su muerte en 1989,
Beckett rara vez consintió que se adaptara al cine o a la televisión alguna de sus obras de teatro. Sin embargo, el premio Nobel sí se prestó a escribir varios trabajos pensados específicamente para la TV. Y para el cine escribió «Film», un cortometraje mudo que protagonizó Buster Keaton.

Pero lo que de ninguna manera soportaba el escritor, empeñado en explorar, hasta las últimas consecuencias, los límites del caos y narrar la opacidad del mundo con sobria claridad, era que una obra concebida para un medio en concreto se traspusiera a otro. Considerado un hombre a cuyo pensamiento era difícil acceder, habrá que ver si este proyecto consigue acercarlo a la gente o simplemente lo banaliza.

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