29 de mayo 2011 - 09:52

La primera dama del rock nacional se aseguró otro mandato

Fabiana Cantilo
Fabiana Cantilo
Ella recorrió el largo camino que supone el rock en Argentina para consagrarse y ser respetado. Fue corista de Charly García, Los Twist, Fito Páez y, en los ochenta, hasta tuvo su banda femenina: Las Bay Biscuits. Desde aquellos años a esta parte, pasaron once discos y, sin importar el paso del tiempo, siguió siendo "la niña mimada del rock nacional".

En parte por eso Fabiana Cantilo llenó ayer su segundo ND Ateneo con un paseo por su amplio repertorio y desempolvó esas viejas canciones que no suelen ser incluidas en sus recitales. Además, adelantó inéditos que serán parte de su próximo trabajo.

Subió a escena casi a las 21:30 enfundada en un vestido estilo tutú que parecía gritar que ella tenía el secreto de la juventud. Y este planteo acerca de su admirable vigor continuó todo el show, mientras Cantilo recorría inagotable y entre bailes cada rincón del escenario.

Tras la presentación vía poema de Fernando Noy, llegaron "Jugando hula hula", "Amo lo extraño", "Nada" y "Llego tarde". "Estamos recordando viejos tiempos y eso está buenísimo", dijo. De fondo, se proyectaban las portadas de "Detectives" y "Algo mejor", que mostraban diferencias en la imagen de la cantante que, sin embargo, mantuvo su voz intacta.

En medio de actores que representaron algunas de sus canciones y casi en orden cronológico de su discografía, siguieron "La vela", "Querida Totó", "Júpiter" y "No entregues tu corazón". Con una primera decena de temas, "Fabi" se retiró y dejó en las tablas a "Los encantadores", grupo del que forma parte Marcelo Capasso, su bajista y productor.

Ya de vuelta, con un cambio de vestuario que la dejaba prácticamente como "una chica al rojo vivo", soltó cinco temas que serán parte de su nueva placa. También se dedicó a los clásicos argentinos que homenajeó en "Inconsciente colectivo" y "En la vereda del sol". Entonces sonaron, entre otros, "Spaghetti del rock", de Divididos y "Cinema Verité", de su "maestro" Charly García.

En su última salida, Cantilo tapó el atributo que la coronó como la artista con "las mejores piernas del rock nacional" con una falda larga hasta el suelo. En la despedida, homenajeó a Gustavo Cerati entre aplausos con "Zona de promesas" y hasta se animó a "Amazing" de Aerosmith.

El final fue a dúo con un público más que encendido. De pie, entre palmas y un coro ininterrumpido, dieron vida a las estrofas de "Dulce condena". Ella agradeció, saludó en todas las esquinas del escenario y se fue. La calle Paraguay de repente se tornó silenciosa... pero durante dos horas pudo disfrutar de 25 de las mejores canciones de esta "hija del rigor".

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