A 45 años del nacimiento de la primera telenovela surgida para promocionar una marca de jabón, se realizó el Primer Encuentro sobre Telenovelas con la presencia de históricos como Alberto Migré, Luisa Kuliok, Diana Alvarez, Hugo Di Guglielmo y numerosos referentes de la industria. Organizado por la revista «TV Más», que dirige Amanda Ospina, Tea Imagen y Medios & Comunicación, en el debate se planteó el interrogante que vienen buscando responder hace años canales y productoras independientes: cómo producir novelas que funcionen por partida doble, a nivel local y en el exterior. Silvana D'Angelo, gerente de ventas de Telefé Internacional, explicó: «Aquí todavía producimos poco. Las pantallas de Venezuela, Colombia y México tienen entre 8 y 9 horas de telenovelas diarias, nosotros apenas 4.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Argentina está mejor posicionada en el mercado de lo que imaginamos pero todavía falta crecer; Telefé exporta a más de 70 países, pero Televisa lo hace a 160».
Se producen 30 mil horas de telenovelas al año a nivel mun-dial. Los canales locales se inclinaron definitivamente por una programación que incluya una tira con características costumbristas para el televidente local y pocas chances de exportación, y otra (u otras) concebida directamente para la exterior, con explotación por partida doble en la pantalla local. En «Canal 13», la localista para 2004 será «Pensionados», y para ofrecer al exterior tendrán «Padre Coraje». Mientras, en «Telefé», la local será «Los Roldán» y la novela de Natalia Oreiro se venderá como «Aguas turbias» al exterior. Nora Mazzioti, investigadora del género, sostuvo: «Hay que salir de la hipocresía de pedir programas que hagan pensar, nada reemplaza el placer de escuchar una historia, siempre que esté bien contada. No tenemos que apuntar a producir el melodrama mexicano, ni la novela de época porque no hay plata, ni los colorismos de la novela Colombiana. Tenemos que buscar nuestros propios rasgos».
Gracias a las divisas genera-das por la exportación de las criticadas y hasta bastardeadas novelas, la televisión local logró sustentarse -y sigue haciéndolodurante la crisis. Dato a tener en cuenta: las novelas se comercializan a 2000 dólares el capítulo, es decir, la ganancia bruta para el canal por vender un paquete de 150 capítulos, es de 300 mil dólares. Claro que los programas exitosos a nivel local ganan más por pauta publicitaria, pero son los menos. Recordemos que sólo 5 programas de los 15 que ofrece la grilla de un canal, logran superar los 20 puntos de rating y reportan una ganancia significativa al canal. Sin embargo, en Telefé, el negocio se compone por 50% de ganancia por exportación y el resto por facturación local. Hace cinco años, el beneficio por ventas internacionales era tan sólo 5% del total. Hugo Di Guglielmo, ex-programador de «Canal 13» y actual director de la consultora HD, explicó: «Falta un leguaje más entendible, pues somos agresivos, los personajes se tratan duramente, hay exceso de malas palabras, lunfardo, los padres e hijos se maltratan, se faltan el respeto, se trata duramente el incesto y la homosexualidad». En ese sentido, un nostálgico de la palabra como es Alberto Migré, no se privó de opinar: «Hemos tomado lo peor del lenguaje y me duele porque contamos con un idioma bellísimo. La gente se ha olvidado de las palabras».
En tanto, Leonardo Bechini, autor de «El 22» y gerente de programación de «Canal 7», aportó un concepto de dudoso rigor, sobre todo viniendo de quien maneja la emisora pública: «Si a la gente se le pone en la pantalla basura, la consume». Junto a Marcos Carnevale, autor de «Soy gitano», Bechini se defendió de las críticas de Migré y la directora Diana Alvarez hacia los equipos de autores y el «despotismo» del productor, que es quien tiene en la actualidad la última decisión sobre el libro. Carnevale reconoció: «Los autores tenemos que comer, hay que ceder y si el productor quiere decidir, que lo haga. Siento que hago un programa como 'Soy gitano' que es muy digno, aunque Adrián Suar opine sobre la trama. Entre las dos novelas «Soy gitano» y «Resistiré» suman 46 puntos de rating, tan malas no deben ser.» Pero Migré retrucó: «Antes esa medición la hacía una sola novela».
Volviendo al vapuleado uso del lenguaje, D'Angelo sostuvo: «Es más fácil venderle a Indonesia que a Venezuela, donde se quejan de que la telenovela argentina es la que más les gusta pero que no la pueden entender por el exceso de lunfardo. Tele-visa tiene una escuela de dicción por la que pasan todos los actores. Se cree erróneamente que hay que poner malas palabras para que suba el rating pero, paradójicamente, uno de los personajes más comentados y populares de este año, el de Fabián Vena en «Resistiré», tiene perfecta dicción y un léxico riquísimo». Di Guglielmo se refirió a otro de los obstáculos de la novela argentina para exportar: las historias corales, esto es, muchos personajes corriendo en parelelo, pero Daniel Delbene, autor de «Yago» y la futura novela de las 13 de «Telefé» explicó: «Los elencos corales surgen porque no hay más remedio, no hay industria, no hay tantas figuras fuertes disponibles. Todos los que trabajaron este año se rehúsan a seguir en tiras un año más». Entre el público, guionistas y productores comentaban por lo bajo que los actores que hacen tiras un año, casos Celeste Cid, Pablo Echarri, Julieta Díaz, etc., exigen unitarios o directamente cine.
Por su parte, D'Angelo resumió las características de las novelas de exportación: «Deben ser simples, sin sutilezas, orientadas al corazón más que a la razón, con pareja central fuerte que debe mantenerse hasta el final, que debe ser, invariablemente feliz». Cuando un entusiasta del panel se quejó: «Pero «Romeo y Julieta» no tiene final feliz», Migré le explicó: «Querido, el final feliz es que triunfa el amor».
Dejá tu comentario