18 de noviembre 2003 - 00:00

La "yerba buena" flamenca

La figura diminuta, la voz suave, la personalidad algo tímida y la juventud de Eva Yerbabuena parecen no coincidir con su enorme currículum. A los 33 años, Eva Garrido «La Yerbabuena», una granadina nacida casualmente en Frankfurt, es profesora de danza, cabeza de una compañía de flamenco que ha recorrido el mundo con distintos espectáculos, ha actuado con figuras como Nuria Espert, Joaquín Cortés, Mikhail Baryshnikov y Carmen Linares, y fue invitada especial de la coreógrafa Pina Bausch a sus festivales de Wuppertal. Viene por primera vez al país con el espectáculo «5 Mujeres 5». Dialogamos con ella:

Periodista:
¿Cómo llegó al flamenco?

Eva Yerbabuena: Aunque nací en Alemania viví toda mi infancia y mi adolescencia en Granada. Ahí, por supuesto, conocí el flamenco. Y aunque no vengo de una familia gitana ni había en mi entorno nadie que se dedicara al flamenco, fue una hermana de mi madre la que tuvo influencia en mi futura carrera. Fue a partir de la muerte de mi tía y de un festival al que asistí con mi padre que me enviaron a estudiar flamenco.


P.
: ¿No es necesario ser gitano para bailar o tocar flamenco?

E.Y.: Creo que eso es un prejuicio. En Andalucía el flamenco está en el aire y no es patrimonio exclusivo de los gitanos. En todo caso, el flamenco es el resultado de una larga fusión anterior a la llegada de los gitanos a España.


P.:
¿En qué lugar del flamenco se ubicaría?

E.Y.: Actualmente se habla en España de un Nuevo flamenco aunque no termino de entender qué es eso.A veces se nos llama así a los «intrusos», a los que no somos gitanos. Pero se confunde; hay casos en que predomina la superficialidad pero no somos todos iguales. Me encanta lo ortodoxo pero sin dejar de lado los medios que nos da la técnica actual. Por eso me preocupan mucho la puesta, las luces, el movimiento escénico, la utilización del espacio. Ese cuidado, sin embargo, no impide que dejemos algunos momentos reservados a la espontaneidad, a la improvisación. Pero para mí está clara la diferencia que hay entre el flamenco que se toca, se canta o se baila en una reunión de amigos del que se presenta en un teatro. Cuando uno pisa un escenario debe hacerlo con todas las de la ley. El asunto es encontrar el punto de equilibrio entre el profesionalismo y la frescura. En ese mismo sentido, busco siempre rodearme de gente valiosa en su respetiva actividad -tanto los que se ven sobre el escenario como los técnicos responsables del sonido o las luces-; porque la gente buena siempre te mejora. Me gusta trabajar en equipo, escuchar y conocer a mis compañeros, saber qué pueden dar.


P:
¿Qué significa para usted ser convocada por figuras muy reconocidas de la danza mundial?

E.Y.: Es un honor por cierto. Supongo que lo hacen como una forma de enriquecer lo suyo con el aporte de alguien que viene de otro lugar artístico. Por eso, esté haciendo lo que sea, jamás pierdo de vista mis raíces.


P.:
¿Qué es «5 Mujeres 5»?

E. Y.: Es un espectáculo que tiene a la mujer como protagonista pero, sobre todo, desde cinco sentimientos con los que todos nos topamos alguna vez en nuestras vidas: el amor, la locura, la ambición, la soledad y la madurez. Es como mi pensamiento en voz alta.


Entrevista de Ricardo Salton

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