12 de enero 2004 - 00:00
Lapataia: Werner y Carter, las figuras
-
Alejandro Vaccaro: "La Feria del Libro está abierta a todas las ideologías y promueve el diálogo"
-
Nadie puede dejar de verla: la serie médica de Disney + que rompe récords
El cierre del viernes fue para el pianista Kenny Werner que, en la suma, seguramente será la figura del festival. Su enorme entrega, la brillantez de su toque, la originalidad de sus ideas improvisatorias, la perfecta comunicación con sus compañeros Johannes Weidenmueller (contrabajo) y Ari Hoenig (batería), el aporte del invitado Chris Potter en saxo, hicieron de su set uno de los grandes momentos de lo escuchado hasta aquí.
El público -entre el que se encontraba Mercedes Menafra, esposa del presidente del Uruguay Jorge Batlle-festejó esta primera jornada, muy especialmente cuando en el final se sumó Paquito D'Rivera para una enloquecedora jam session. Eran las 19 del sábado. En algunos lugares de Punta del Este estaban cayendo algunas gotas. Sin embargo, en Lapataia parecía que el tiempo iba a ofrecer su propio microclima.
• Da Paz
La benevolencia del cielo alcanzó para que hiciera su presentación el Trío Da Paz, una agrupación de músicos brasileños integrada por Romero Lubambo en guitarra, Nilson Matta en contrabajo y Duduka Da Fonseca en batería, que interpretó un repertorio de música de su país, con composiciones de Dorival Caymmi, Egberto Gismonti, Antonio Carlos Jobim, Hermeto Pascoal. El trío tuvo además un invitado de lujo. Poco conocido aún por aquí, el arpista colombiano Edmar Castañeda, residente en los Estados Unidos, toca un instrumento extraño para el jazz; eso, y su sorprendente destreza técnica, dejaron a todos con la boca abierta.
Después, Werner y su trío alcanzaron a iniciar su segundo set, pero la lluvia que se descargó torrencialmente alrededor de las 21.30 hizo imposible continuar. Pero lo que en principio se vivió como un contratiempo terminó siendo favorable. La segunda jornada se retomó ayer alrededor de las diez y media de la mañana, bajo un sol radiante. Y, aunque puede pensarse que la luz del día no es el mejor marco para el jazz, poco les importó a Werner, Potter, James Carter y todos sus músicos, ni al muy numeroso público, porque la fiesta fue completa.
Otra vez, Werner mostró toda su capacidad técnica, su creatividad, su fuerza. Volvió a tener en Hoenig y Weidenmueller dos compañeros excelentes. Y otra vez, su invitado Potter -con un sonido de profunda belleza-volvió a mostrarse como uno de los mayores saxofonistas de la actualidad.
El cierre -ahora diurno-de esta segunda jornada fue para el saxofonista -tenor, alto, soprano-James Carter. El músico mostró un estilo absolutamente distinto del de Potter. Desde el hot hasta el free jazz, con algunos toques escenográficos, apoyado en el talento de su gran pianista Craig Taborn y en la base de Leonard King en batería y Ralphe Armstrong en bajo, Carter se puso al público en el bolsillo.
Potente, extrovertido, mejor en los temas fuertes que en las baladas, enloqueció a la gente que hizo prolongar el set hasta después de las dos de la tarde.



Dejá tu comentario