12 de enero 2004 - 00:00

Lapataia: Werner y Carter, las figuras

«9º Festival Internacional de Jazz de Lapataia». Primera y segunda jornada. Actuación de Diego Urcola Sexteto, Cyrus Chesnut Trio, Kenny Werner Trio, Chris Potter, Trío Da Paz, Edmar Castañeda y James Carter Quartet y Paquito D'Rivera. (Tambo El Sosiego, Punta del Este, 9, 10 y 11 de enero).

Punta del Este - Habían pasado algunos minutos de las dos de la tarde de ayer cuando concluyó la segunda jornada del «9º Festival Internacional de Jazz de Lapataia» que comenzó el viernes por la tarde. Punta del Este está teniendo nuevamente su fiesta de la música (que concluía esta madrugada y cuyo cierre comentaremos en la edición de mañana).

Como ya había sucedido un par de veces antes, la lluvia obligó a suspender la segunda noche, apenas iniciado el set del trío del pianista Kenny Werner. Por eso, la música continuó hasta bien pasado el mediodía del domingo, ya a pleno sol y con un marco totalmente diferente.

Todo comenzó en la tardecita del viernes con un argentino cuyo crecimiento ha sido de los más vertiginosos y sostenidos. El trompetista Diego Urcola llegó a los Estados Unidos hace ya unos cuantos años con el título de Conservatorio Nacional debajo del brazo. Recorrió un par de carreras, en Boston y en Nueva York y terminó convirtiéndose en uno de los niños mimados de Paquito D'Rivera, que lo sumó a su grupo cuando Claudio Roditti partió a hacer su carrera solista.

Pero el reemplazo no le fue en zaga: ya venimos escuchando y admirando a Urcola en estos festivales, pero esta vez le tocó abrirlo al frente de su propio sexteto de músicos argentinos con el que acaba de grabar y editar su álbum «Soundances». Sostenido en un repertorio que mezcló «standards» con temas de Ariel Ramírez y de dos de los integrantes del grupo -Juan Raffo, Willy González-, con el particular aporte del bandoneón de Juan D'Argenton, trabajaron en el territorio de la fusión del jazz con los géneros latinoamericanos.

Esa primera jornada continuó con el trío del excepcional pianista Cyrus Chestnut. Con la base de Reuben Rogers en contrabajo -compañero también de Nicholas Payton- y de Quincy Davis en batería -músico además de Benny Green-, Chesnut hizo gala de la sutileza de su pianismo y de un virtuosismo sin estridencias apoyado en un repertorio que incluyó varios títulos de su propia cosecha.

El cierre del viernes fue para el pianista
Kenny Werner que, en la suma, seguramente será la figura del festival. Su enorme entrega, la brillantez de su toque, la originalidad de sus ideas improvisatorias, la perfecta comunicación con sus compañeros Johannes Weidenmueller (contrabajo) y Ari Hoenig (batería), el aporte del invitado Chris Potter en saxo, hicieron de su set uno de los grandes momentos de lo escuchado hasta aquí.

El público -entre el que se encontraba
Mercedes Menafra, esposa del presidente del Uruguay Jorge Batlle-festejó esta primera jornada, muy especialmente cuando en el final se sumó Paquito D'Rivera para una enloquecedora jam session. Eran las 19 del sábado. En algunos lugares de Punta del Este estaban cayendo algunas gotas. Sin embargo, en Lapataia parecía que el tiempo iba a ofrecer su propio microclima.

• Da Paz

La benevolencia del cielo alcanzó para que hiciera su presentación el Trío Da Paz, una agrupación de músicos brasileños integrada por Romero Lubambo en guitarra, Nilson Matta en contrabajo y Duduka Da Fonseca en batería, que interpretó un repertorio de música de su país, con composiciones de Dorival Caymmi, Egberto Gismonti, Antonio Carlos Jobim, Hermeto Pascoal. El trío tuvo además un invitado de lujo. Poco conocido aún por aquí, el arpista colombiano Edmar Castañeda, residente en los Estados Unidos, toca un instrumento extraño para el jazz; eso, y su sorprendente destreza técnica, dejaron a todos con la boca abierta.

Después,
Werner y su trío alcanzaron a iniciar su segundo set, pero la lluvia que se descargó torrencialmente alrededor de las 21.30 hizo imposible continuar. Pero lo que en principio se vivió como un contratiempo terminó siendo favorable. La segunda jornada se retomó ayer alrededor de las diez y media de la mañana, bajo un sol radiante. Y, aunque puede pensarse que la luz del día no es el mejor marco para el jazz, poco les importó a Werner, Potter, James Carter y todos sus músicos, ni al muy numeroso público, porque la fiesta fue completa.

Otra vez,
Werner mostró toda su capacidad técnica, su creatividad, su fuerza. Volvió a tener en Hoenig y Weidenmueller dos compañeros excelentes. Y otra vez, su invitado Potter -con un sonido de profunda belleza-volvió a mostrarse como uno de los mayores saxofonistas de la actualidad.

El cierre -ahora diurno-de esta segunda jornada fue para el saxofonista -tenor, alto, soprano-James
Carter. El músico mostró un estilo absolutamente distinto del de Potter. Desde el hot hasta el free jazz, con algunos toques escenográficos, apoyado en el talento de su gran pianista Craig Taborn y en la base de Leonard King en batería y Ralphe Armstrong en bajo, Carter se puso al público en el bolsillo.

Potente, extrovertido, mejor en los temas fuertes que en las baladas, enloqueció a la gente que hizo prolongar el set hasta después de las dos de la tarde.

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