17 de febrero 2001 - 00:00

Le Carré: "Escribo para la víctima y no para el héroe"

John Le Carré.
John Le Carré.
Berlín - John Le Carré es más inglés que el té de las cinco y el Big Ben, pero se expresa con una franqueza poco usual en alguien que se ha dedicado a la diplomacia. Será la edad, la experiencia o el éxito, o una combinación de estos factores lo que le permite arremeter contra los principales dirigentes mundiales como si fuera un joven rebelde.


«Me da miedo un mundo dirigido por gente como Putin y Sharon. No me inspiran confianza porque son gente que opta por el camino más fácil, la vía de la hostilidad, y parecen poco dispuestos a abrir cauces a la conciliación y al diálogo», explica John Le Carré que, además, es productor ejecutivo de «El sastre de Panamá», la película que dirigió John Boorman y acaba de ser estrenada en el reciente Festival de Berlín.

Le Carré
no puede ocultar ni un solo instante que rebosa inteligencia y sentido del humor por cada poro de su piel. «Hacer una película de una novela es como transformar una vaca en caldo», afirmó este maestro de espías literarios, que sabe arrancar con esas palabras las primeras carcajadas. Boorman, el director, que tiene una especie de aire de familia con Le Carré, aclaró que en todo caso el caldo sería puro, sin restos de encefalopatía espongiforme, sin nada de «vaca loca».

La película está protagonizada por una curiosa pareja formada por Pierce Brosnan, que encarna en este caso a una especie de anti 007, y Geoffrey Rush (protagonista también de «Letras prohibidas-La leyenda del Marqués de Sade», vista fuera de concurso en la muestra berlinesa ), que borda el papel del sastre Harry Pendel, un hombre que se ha inventado a sí mismo para sobrevivir.

Una vida mejor

«Me atrajo la idea del fabulador, de un personaje que se recrea a sí mismo para poder optar a una vida mejor. Ese es Harry Pendel», comenta Le Carré, que confiesa haberse inspirado en «Nuestro hombre en La Habana», de Graham Greene, para escribir su novela.

«Mi propósito siempre es entretener con cierto contenido intelectual. Me gusta hacer sentir al lector, hacerlo pensar, hacerlo disfrutar»
, añade el autor de «El sastre de Panamá», una parodia sobre el espionaje que retrata un Panamá corrupto y lúdico, muy inspirado en el Panamá real.

«Soy muy pesimista sobre el futuro de América latina. El problema en este continente no es que la corrupción sea endémica, sino que son países que han sido y seguirán siendo escenario de las intervenciones de Estados Unidos y las otras superpotencias. En la Guerra Fría tenían la excusa del enfrentamiento entre bloques, y ahora la excusa es la guerra contra las drogas»
, puntualizó Le Carré.

El espionaje, sin embargo, sigue siendo una carrera con futuro. «Considero el espionaje como una metáfora del mundo real. No es algo distinto de la vida, no es una ocupación, es una metáfora de nosotros mismos. Durante años ha servido a países como Gran Bretaña o Israel para negociar con esta información y así poder sentarse en la mesa con los grandes, por eso existirá siempre. No muere con la Guerra Fría», señaló Le Carré, a quien muy pocos conocen por su verdadero nombre: David John Moore Cornwell.

Sin ideología

«Esta es una novela que refleja este sinsabor con sentido del humor. Es mi primera novela sin contexto ideológico, que muestra cómo se quedaron huérfanos muchos de los que creían en unos u otros ideales en la Guerra Fría. Ahora sólo nos queda el materialismo; lo único que importa es el dinero, por eso el agente, lejos de heroicidades, toma el dinero y corre. Por otra parte, yo siempre escribo más para la víctima que para el héroe», explica el escritor, que publicó «El sastre de Panamá» en 1995. El autor dejó al director el camino libre a la hora de adaptar el libro al cine, no quiso participar en el guión, debido a que la mayoría de las adaptaciones de grandes novelas para la gran pantalla han fracasado.

«Una película tiene su propia vida y va hacia delante, el libro se queda atrás»
, señala con humildad el autor de «Nuestra Casa Rusia», otra de sus obras con traducción fílmica. Ahora está a punto de vender los derechos de su última novela, «El jardinero constante». Le Carré ha apadrinado «El sastre de Panamá» y por ello se hace tiempo para dedicar sentidos elogios a Geoffrey Rush («hasta mi sastre, Heighwood, de Londres, afirma que es creíble») y a John Boorman («La violencia está entre nosotros», «A quemarropa»).

Boorman se encargó de que el espíritu de Pierce Brosnan, una de las estrellas que no participó en la reciente Berlinale debido a su inminente paternidad, estuviera presente en la entrevista evocando una de las anécdotas más sustanciosas: «En Panamá nos encontramos con serias dificultades. Es un país con una terrible corrupción, donde secuestran a la gente por menos de nada y donde viven los ricos más indeseables del mundo. Tuvimos la suerte de que la presidenta Mireya Moscoso era una entusiasta de Pierce Brosnan, y eso nos abrió muchas puertas».

Dejá tu comentario

Te puede interesar