1 de junio 2005 - 00:00

Londres: valioso legado de una excéntrica a museos

Londres (EFE) - Tres de las más importantes instituciones culturales del mundo, el Museo Británico, la Biblioteca Británica y el museo Victoria y Albert, todas ellas de Londres, recibirán un importante legado procedente de la colección privada de una excéntrica multimillonaria estadounidense. Se trata de Doris Duke, hija única del magnate del tabaco James Buchanan Duke, fallecida hace doce años después de cumplir los ochenta, tras una vida tan extravagante como la de su compatriota y también multimillonario Howard Hughes.

Los citados museos recibirán un centenar de tesoros de las culturas tailandesa y birmana -pinturas, textos budistas sobre marfil, esculturas y muebles-, parte de una ecléctica colección de antigüedades reunida por Doris Duke en su hacienda de Nueva Jersey.

Buena parte de la colección está distribuida entre diversos museos de Estados Unidos y el regalo a las citadas instituciones británicas es en pago por el trabajo de Henry Ginsburg, experto de la Biblioteca Británica que ayudó a catalogar las antigüedades acumuladas por la rica heredera.

Al morir -algunos dicen que asesinada-, Doris Duke dejó una fortuna de 1.200 millones de dólares, y el calor de los activos de la fundaciónbenéfica que lleva su nombre se calcula en cerca de 2.000 millones.

Según quienes la conocían, Doris Duke, que heredó cien millones de su padre cuando tenía 12 años, llevó una vida infeliz, rodeada de sucesivos amantes (entre ellos el actor Errol Flynn, el general George Patton, un campeón de natación hawaiano, un parlamentario británico y varios músicos de jazz negros) de los que siempre sospechó que sólo querían su fortuna y de colaboradores de los que tampoco llegó nunca a fiarse. Sus dos matrimonios terminaron pronto en fracaso y la única hija fruto del primero, poco después de nacer.

Entre sus muchas propiedades, tenía una mansión en Newport, en Rhode Island, donde conservaba dos camellos que le había regalado el multimillonario saudí Adnan Kashoggi. También se hizo construir en Honolulu un palacio de inspiración persa que bautizó «Shangri La». Fue incluso propietaria durante algún tiempo de un bombardero B-25 reconvertido y decorado con todo lujo.

Reunió una fabulosa colección de orquídeas y de antigüedades y tomó clases de jazz. Por otro lado, donó millones de dólares a organizaciones benéficas médicas, culturales o dedicadas a la defensa de los animales.

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