23 de octubre 2003 - 00:00

"LOS RUBIOS"

«Los rubios» (Argentina, 2003, habl. en español). Guión y dir.: A. Carri. Int.: A. Couceyro, A. Carri, S. Giralt, M. Zanelli, C. Fernández, C. Torres.

Superados al parecer los entredichos de la directora con sus coproductores iniciales, que tras varias desinteligencias sobre lo que el film debía ser terminaron rescindiendo el contrato, se estrena ahora esta nueva película de Albertina Carri. Que no es exactamente un documental (la especialidad de dichos coproductores), sino una suerte de ensayo autobiográfico, donde se mezclan animación, entrevistas, ficción, y backstage más o menos ficcionado.

La trama gira en torno a la propia directora, marcada por la desaparición de sus padres durante el último gobierno militar. Ella tenía entonces cuatro años, y era la menor de tres hermanas. ¿Qué recuerdos propios tiene de ese hecho, y de la vida familiar hasta ese momento, y qué imágenes se le fueron formando con el tiempo? «Lo único que tengo es mi recuerdo contaminado y difuso por todas estas versiones», dice, en la pieza llena de registros insatisfactorios. Tampoco la satisface, según se escenifica, un fax del INCAA pidiéndole detalles precisos para darle un crédito. «Un documental es lo que ellos necesitan como generación», responde desdeñosa, pero inmediatamente trata de empardarla. Es que ya otros de su misma generación han hecho muy destacables documentales para hablar de sus respectivos padres, perdidos en desgracias similares. Lo suyo entonces es otra cosa, más personal y más compleja, sobre la memoria y la representación, algo que ella misma se pregunta «cuánto tiene de preservación y cuánto de capricho».

En su obra, la dificultad de separar la imagen cierta de la ilusoria va de la mano con la dificultad de obtener y brindar testimonios fehacientes, lo que digan los otros choca con lo que opina o informa ella, a veces mediante movedizos titulares, el problema de representar se allana con la vivencia representada en el rodaje, y la reconstrucción de la memoria da paso a la construcción de una imagen propia, que para sumar lecturas se espeja en una actriz a modo de alter ego.

El proceso resultante, que puede parecer sólo un borrador, o un manierismo egocéntrico, tiene cierto interés teórico. No alcanza, sin embargo, una fuerza emotiva. Quizá tampoco la busca.
P.S.

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