13 de junio 2001 - 00:00

Madame Mao, otra dama de Shanghai

Oscar Barney Finn.
Oscar Barney Finn.
(12/06/2001) "En 'Eva y Victoria' se presentaban permanentes dilemas. Victoria Ocampo, ¿le podía tocar el hombro a Eva? ¿Por qué no, quién dice que no? Hay que jugar con el pasado." El director Oscar Barney Finn, como en «Eva y Victoria», vuelve a arriesgarse con la ficcionalización de un hecho histórico.

Esta vez se trata de «Madame Mao», que narra la vida de la cuarta y última esposa de Mao Tse Tung y que estará interpretada por Mausi Martínez. La mujer que hizo de su sexualidad y su palabra los principales artificios para llegar al poder y encabezar la Revolución Cultural es el centro de la obra que se estrena este viernes en el BAC. Barney Finn vuelve a trabajar con Mónica Ottino, autora de «Madame Mao», «Eva y Victoria» y «La excelsa», entre otras, y vive de otra manera los desafíos que surgen al abordar el género.

Barney Finn recuerda: «China Zorrilla invitaba a la gente a tomar el té a su casa para que le dieran su opinión sobre lo que creían debía ser la relación entre Eva y Victoria. Eran todavía temas resbaladizos; no se sabía cómo le iba a caer al público la teatralización de Eva Perón. No existía a fines de los '80 ni la novela de Eloy Martínez, ni la película de Madonna, ni la de Desanzo».

Periodista: «Eva y Victoria» eran personajes vinculados a nuestra historia inmediata pero «Madame Mao» es una mujer lejana hasta de la historia de Occidente.

Oscar Barney Finn: Elisa Lynch en el Paraguay, Eva Perón en la Argentina o Madame Mao en China son mujeres que han estado al lado de hombres muy importantes como, en este caso, Mao Tse Tung. Y es a la vez la mirada de una autora argentina sobre una temática muy particular, como es la República de Mao. Esta obra nos lleva a una cultura totalmente opuesta a la nuestra, que tiene que ver con acontecimientos históricos y políticos muy interesantes, puesto que habla del advenimiento del comunismo en China.

Investigación

P.: ¿Cuáles son las dificultades de ocuparse de una cultura tan distante como la oriental?

O.B.F.: Hay que investigar, leer y realizar una puesta en escena distinta. Lo que estoy haciendo es buscar un código teatral para una obra argentina que trata sobre Madame Mao. Desde la escenografía, el vestuario, la música y las luces uno busca esos códigos nuevos.

P.: ¿Qué lo atrajo de la vida de la mujer de Mao?

O.B.F.: Más allá de que Madame Mao nace en un pueblo común a tantos personajes míticos, Shanghai, que quiere ser actriz y que tiene una gran ambición, esta mujer tiene la suerte de escapar de esa ciudad, se va a la montaña y se encuentra con Mao, lo seduce y conviven durante 38 años. Indudablemente esta mujer, que ambiciona ese lugar de poder, lo tendrá en un momento muy especial: durante la Revolución Cultural de los años '60.

P.: ¿Qué tiene en cuenta para poner en escena un hecho histórico que fue resignificado tantas veces?

O.B.F.: La Primavera de Praga o el Mayo Francés, como este episodio, fueron momentos que conmovieron a la opinión pública. Uno puede ver fotos, películas, leer libros y encontrarse con diversos abordajes. Por ejemplo, el exotismo con que los norteamericanos pintan a los chinos o japoneses no tiene nada que ver con la filmografía china, importantísima hoy. En ese marco, el director es un intérprete del texto del autor y busca experimentar.

P.: Usted realizó hace poco un programa de televisión que también se vale de la historia.

O.B.F.: Se llama «Encuentros» y está descansando en un cajón de «Canal 7». Se trata de encuentros que nunca existieron pero que son posibles, por la época o por las temáticas. Uno era el encuentro entre tres madres, la de Sarmiento, la de Borges y la de Rosas. Y participaron actores de primera línea como Perla Santalla, Esther Goris y Luisina Brando, entre otros.

P.: ¿Por qué nunca se emitió?

O.B.F.: El canal nunca supo apreciar cosas de gente muy talentosa que pasó por ahí. Ahora que cumple 50 años, esperemos que muchos de esos programas no hayan desaparecido.

P.: ¿Cuál es la vigencia de «Madame Mao»?

O.B.F.: «Madame Mao» habla de una cultura que vale porque mueve multitudes y porque es muy masiva. Acá parece que los actos culturales sirven cuando son un rédito político o eleccionario. Lo más importante de una adaptación de este estilo es la sinceridad de uno mismo frente a lo que hace, más allá de los éxitos y de las respuestas masivas, en una sociedad que se ha vuelto sumamente exitista.

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