21 de agosto 2001 - 00:00

Marina Rossell: buena cantautora

En la Argentina sabemos muy poco de la catalana Marina Rossell. En verdad, conocemos la parte de su obra que quizá la represente más tangencialmente: sus dos únicos discos grabados en castellano, «Y rodará el mundo» y «Ha llovido». Pero, a través de ellos y de sus recitales en nuestro país -ésta fue su segunda visita-, descubrimos a una cantautora de las de antes, es decir, de las que dan valor a las palabras y ponen las melodías al servicio de textos interesantes. Lo mejor de Rossell está, entonces, en sus canciones y en cómo las canta, en la sencillez de su discurso, en la cotidianidad que surge de sus temas, en la expresividad con que interpreta cada pieza. Y crece más aún cuando canta en catalán.

De todos modos, consciente de que actuaba en un país donde muy pocos entienden su idioma principal, el repertorio de su recital porteño circuló casi exclusivamente por los temas de sus dos discos en castellano, entre los que hay joyas de la canción hispana como «De qué hablas habanera», «Sólo para locos», la poderosa ranchera mexicana «Emiliano Zapata», «Si las palabras curan», «Ha llovido», «Tu corazón y el mío». Aunque también cantó algunos pocos temas en su idioma, compartió otro con Cecilia Rossetto, dejó que su acompañante interpretara «Josefa» en solo de acordeón y cerró su actuación con una canción emblemática de los anarquistas durante la Guerra Civil española.

El piano de Maurici Villavecchia -presente en sus discos, aunque allí tocan, además, otros músicos-resulta pobre en general como acompañamiento. La cosa mejora, en cambio, cuando Villavecchia suma su acordeón a la guitarra de Rossell, fundamentalmente para los temas de mayor acercamiento a lo latinoamericano.

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