30 de junio 2021 - 00:00

Marita García: "Articular la cultura vernácula con el arte moderno"

Historiadora, docente e investigadora, tiene a su cargo las exhibiciones temporarias, las publicaciones y el universo online del museo.

Marita García. La nueva curadora del Museo de Eduardo Costantini.

Marita García. La nueva curadora del Museo de Eduardo Costantini.

El Malba cumple 20 años en septiembre y el nombramiento de la historiadora del arte, docente e investigadora argentina Marita García (1975) como curadora en jefa, fue bien recibido en el ambiente. Estudiosa del arte moderno latinoamericano y autora del libro “El arte abstracto. Intercambios culturales entre Argentina y Brasil”, García posee antecedentes curatoriales en el MoMA. Publicaron sus textos la Fundación March de Madrid, el Museo de Bellas Artes de Houston, la Royal Academy de Londres, la Fundación Cisneros, la Getty y Espigas.

Hoy tiene a su cargo las exhibiciones temporarias, las publicaciones y el universo online del Malba. En un diálogo con este diario, García habló de su ambición de llevar la teoría al gran público y tornarla accesible a través de exposiciones. Aclaró además su objetivo: capitalizar los aspectos positivos de los curadores que pasaron por el Malba. Ella misma fue asistente de curaduría en 2002 y 2003.

Periodista: ¿Cuáles son sus planes?

Marita García: Mis proyectos recién los veremos en 2022; actualmente estoy acompañando exposiciones que ya estaban en marcha; por ejemplo, la del artista uruguayo Rafael Barradas, curada por Enrique Aguerre y coproducida entre el Malba y el Museo de Artes Visuales de Montevideo. También estoy ajustando algunos proyectos para los 20 años del museo.

P.: ¿Por ejemplo?

M. G.: Tengo ideas que vienen de mis proyectos de investigación en el CONICET y que me encantaría desarrollar curatorialmente; artistas que me interesan y que fui trabajando en mi trayectoria como investigadora. Uno de esos proyectos se centra en las articulaciones entre arte moderno y culturas vernáculas. Me interesa trazar interrelaciones entre los lenguajes artísticos internacionales, globalizados (el arte moderno, el arte contemporáneo) con la dimensión vernácula, entendida como una categoría amplia y dinámica que tiene que ver con lo popular urbano y rural, las tradiciones criollas y las culturas antiguas americanas. En este sentido, he desarrollado investigaciones novedosas que plantean, por ejemplo, la centralidad que tuvo para Rhod Rothfuss su participación en los carnavales montevideanos (en la construcción de tablones y parafernalia) con la génesis del marco recortado.

P.: ¿Qué lugar le da al público?

M.G.: Tengo en claro que el recorte de un “paper” es muy diferente al de una exposición atractiva para un público ampliado. En este sentido, estoy convencida de que es preciso apuntar a la sinergia creativa entre profesionales que provienen de la investigación académica y los que se vinculan específicamente a la curaduría y museografía. La articulación generosa de las ideas y conocimientos entre curadores, investigadores y artistas es clave para desarrollar exposiciones atractivas para públicos amplios y diversos. Pienso un proyecto a largo plazo que proponga previamente a la exposición un coloquio de especialistas y artistas que permita mapear con precisión los recortes y los ejes del proyecto. Es importante refinar hipótesis actualmente en discusión y proponer modos conceptualmente creativos a la par que rigurosos de abordar la pesquisa.

P.: Las exposiciones exhaustivas de artistas como Víctor Grippo, Oscar Bony, Jorge de la Vega y otros, con catálogos que llegaban a los principales museos del mundo, fueron perdiendo fuerza. ¿Será posible recuperar la energía de ese proyecto?

M.G.: Este programa de Marcelo Pacheco fue alucinante; no sólo apunta a posicionar artistas argentinos, sino también a generar conocimiento a través de exposiciones y catálogos fundamentales para el estudio de figuras clave de nuestro arte. Además, exposiciones como Amigos del Arte, buscaba reconstruir y dar a conocer la riqueza de nuestro circuito institucional. Pero Malba siguió produciendo exposiciones monográficas con catálogos de Julio Le Parc, Rogelio Polesello, David Lamelas, Jorge Macchi o Pablo Suárez. Y acompañando los debates contemporáneos se impuso la necesidad de sumar nuevas miradas desde la perspectiva de género, y destaco las exposiciones de Mirtha Dermisache y Alicia Penalba. En este sentido, Agustín Pérez-Rubio adelantó cuestiones clave de género, diversidades y procesos descoloniales. También es importante el fortalecimiento institucional, la dinámica de las nuevas adquisiciones con la participación del Comité Artístico y el Comité de Adquisiciones, la creación de un Consejo de Administración y el nombramiento de Teresa Bulgheroni como presidenta de la Fundación.

P.: ¿Cada curador que llega al Museo comienza a partir de cero?

M.G.: Es clave recuperar los aportes de cada gestión; no es posible (ni institucionalmente sano) reinventarse todo el tiempo. Es necesario recuperar las contribuciones positivas de cada gestión. Gabriela Rangel le sacó partido a las limitaciones de la pandemia. “La historia como rumor”, una exposición digital sobre historia de la performance en América Latina, es un gran proyecto y, muy valiosos algunos momentos de la relectura de la Colección, con la puesta “Al sur del Sur”.

Dejá tu comentario

Te puede interesar