Este 30 de enero, Marta Minujín celebra sus 83 años. Nacida en Buenos Aires, la artista plástica una de las grandes pioneras de lo conceptual, el happening y las instalaciones interactivas en Argentina y el mundo.
Marta Minujín cumple 83 años: un repaso por sus obras más sorprendentes
Su colaboración con Andy Warhol en la fotoperformance "Pago de la deuda externa con maíz" unió el arte pop con una crítica al sistema económico.
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Marta Minujín revolucionó el arte con su trabajo en el happening y la escultura.
A lo largo de seis décadas de carrera, trabajó con muchos medios y enfoques, desde la performance hasta las esculturas, pasando por montajes de gran escala, integrando a los espectadores como parte activa de sus propuestas y diseñando proyectos que cuestionan las estructuras políticas.
Desde sus primeras obras en los años 60 en París y Nueva York, su vínculo con Andy Warhol y hasta sus intervenciones más recientes, Marta logró mantener su espíritu creativo intacto, con una actitud provocadora que sigue cautivando a nuevas generaciones.
La vida de Marta Minujín y su paso por Nueva York, donde marcó su estilo
Marta Minujín nació el 30 de enero de 1943 en Avellaneda, Buenos Aires. Desde muy chica, mostró una gran inclinación por el arte y a los 16 años comenzó a estudiar en la Escuela Nacional de Bellas Artes Manuel Belgrano.
En 1961, con solo 18 años, realizó su primera exposición individual. Ya en esos primeros trabajos, su estilo mostró una clara tendencia hacia el informalismo, una corriente que se caracterizaba por la abstracción y la utilización de materiales no convencionales.
Sin embargo, Minujín no se limitó a los formatos tradicionales, y comenzó a incursionar en el arte pop. En 1962, obtuvo una beca que la llevó a París, donde comenzó a empaparse de los movimientos de vanguardia que estaban marcando la escena internacional. Y fue en esta ciudad donde realizó su primer happening, un tipo de intervención que la catapultaría a la fama.
Luego, Marta se trasladó a Nueva York. Ahí se unió al movimiento contracultural y entabló una estrecha relación con artistas como Andy Warhol. En la Gran Manzana, la artista desarrolló una serie de intervenciones públicas que rompían con las barreras entre el arte y la vida cotidiana, invitando al espectador a formar parte de la obra.
En 1983, con la recuperación de la democracia en Argentina, regresó a nuestro país y se dedicó a proyectos que mezclaban lo social y lo político con lo artístico.
Su obra más destacada de esa época fue El Partenón de los Libros, una estructura construida con textos prohibidos durante la última dictadura cívico militar, que simbolizaba la libertad de expresión.
Las obras más emblemáticas de Marta Minujín
La Menesunda (1965)
Realizada en el Instituto Di Tella de Buenos Aires, se trata de una instalación interactiva que invita al espectador a recorrer un espacio dividido en 16 zonas sensoriales, cada una diseñada para provocar una experiencia única.
A través de luces, sonidos, olores y texturas, el trabajo rompió con la idea tradicional de la obra de arte como objeto estático, transformándola en un espacio de participación activa. El proyecto fue un hito en la década de los 60 y sigue siendo considerada uno de los primeros, y más revolucionarios, montajes del mundo contemporáneo.
Actualmente, está en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (MAMBA), donde se realizó una reconstrucción completa en 2016.También fue presentada en 2019 en el New Museum de Nueva York y comenzó una gira europea (2024-2028) que incluye Dinamarca, España, Bélgica y el Reino Unido.
El Obelisco de Pan Dulce (1979)
Esta obra efímera fue una crítica a los símbolos de poder y autoridad en Argentina. Minujín construyó una replica del Obelisco, uno de los monumentos más emblemáticos de Buenos Aires, con pan dulce, un alimento asociado a la Navidad.
El trabajo cuestionaba la rigidez de los íconos nacionales y proponía una reflexión sobre la temporalidad y la fragilidad de las estructuras de poder.
El Partenón de los Libros (1983)
En pleno retorno de la democracia en Argentina, Marta construyó una réplica del Partenón griego con más de 100.000 libros que habían sido prohibidos durante la dictadura militar. La estructura, ubicada en la Avenida 9 de Julio de Buenos Aires, se convirtió en un acto de resistencia cultural y un homenaje a la libertad de expresión.
La obra fue desmontada al finalizar la exposición, y los textos fueron distribuidos entre el público, haciendo de este proyecto una experiencia participativa.
Venus de Milo Cayendo (1986)
Con esta escultura, Minujín continuó explorando la fragilidad de los íconos clásicos. La obra consistía en una reproducción de la famosa Venus de Milo, pero con la diferencia de que la escultura estaba fragmentada, como si estuviera a punto de caer.
Esta pieza cuestionaba la permanencia de los ideales de belleza y poder representados en la antigua Grecia.
Pago de la Deuda Externa Argentina con Maíz (1985)
Esta acción performática, realizada junto a Andy Warhol en Nueva York, es una de las más emblemáticas de la carrera de Minujín. En ella, la artista argentina "pagaba" la deuda externa de Argentina con choclos, el "oro latinoamericano", como forma simbólica de saldar la "cuenta" del país a Estados Unidos.
La obra no solo fue una crítica al sistema económico global, sino también un acto de resistencia frente a las desigualdades internacionales.
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