28 de junio 2022 - 00:00

Marta Zaporowski: “Cambiar el paradigma pedagógico”

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“La educación en la Argentina empezó a decaer en 1970. Desde entonces, el sistema escolar se degrada; son muchas las generaciones que no tienen un secundario terminado”, dice a este diario Marta Zaporowski, autoridad en temas pedagógicos, doctora en Sociología, especializada en Epistemología y Metodología de la Investigación. “Por esos tiempos yo hacía capacitación empresaria. Las grandes empresas crearon para sus obreros una escuela primaria, con un plan de dos años, y secundaria, con un plan de tres, hasta que en 1986 Alfonsín creó la Dinea, Dirección Nacional de Educación para Adultos. En ese entonces ya había un millón y medio de chicos fuera del sistema educativo, repetidores y desertores. A mediados de los 90 yo creé la primera secundaria para chicos repetidores, y en 2000 la crisis obligó a cerrarlas todas. Hoy, la cantidad de chicos desescolarizados se duplicó a tres millones”.

Zaporowski, autora de numerosos libros sobre su especialidad, acaba de publicar “Mente Libre - Libre Mente” y “El despertador de neuronas”, con el fin de optimizar el pensar en todos los ámbitos: político, económico, social y educativo. “Los médicos se actualizan, los programadores de computación lo mismo”, continúa. “En cambio, la pedagogía que seguimos aplicando la creó un señor checoslovaco en el año 1600, y peor aun, la mayor parte de las programaciones escolares vigentes surgió en la época de Tomás Moro, en la Escolástica, es decir, las seis horas de matemáticas, cinco horas de lengua, tres de historia y geografía, etcétera. Hasta las carreras universitarias datan de entonces. Sarmiento trae los programas, pero los trae de Europa, que venían del año 1200. El latín, por ejemplo, obligatorio, el espíritu de ‘la letra con sangre entra’, de sacrificio. Recién en los 70, con el estructuralismo de Piaget, aparece una modificación de cómo enseñar lengua, pero que fue peor todavía.”

Los medios para transformar esta crisis, en el método de la autora, son las redes y talleres en las aulas y el fin de las pedagogías tradicionales, “que alejan a los jóvenes del deseo de aprender”. Esto lo demuestran los alarmantes resultados de las pruebas PISA (en 2019, la Argentina registró el peor desempeño de su historia en el área latinoamericana en estos tests de evaluación internacional de aprendizaje realizados por la UNESCO).

“El primer paradigma que hay que cambiar”, sostiene “son los contenidos programáticos y la forma de enseñar. El otro punto es la actualización de los docentes. La formación de maestras, hasta los 70, eran las escuelas normales, y gracias a las maestras jardineras después se creó el Profesorado de Maestra Primaria. Pero allí los profesores se forman sin tener en cuenta cuáles son las necesidades de los chicos. Hay desactualización a dos puntas. Ya en los 80 los chicos empezaron a tener más rapidez que los docentes porque empezaron a manejar televisores nuevos, videos. Yo escribí un artículo entonces que se llamó ‘Los docentes tenemos que volver a la escuela’. Hoy, con la informática, esa brecha a veces es más grande”.

“Es necesario desarrollar una pedagogía de la pregunta”, concluye. “Siempre estamos escuchando una pedagogía de la respuesta. Los profesores contestamos preguntas que los alumnos no hacen”.

M. Z.

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