10 de agosto 2000 - 00:00

"MI ABUELA ES UN PELIGRO"

P ara el espectador que ronde los 13 años, esta comedia tonta puede ser una manera razonablemente entretenida de pasar 98 minutos. Alguien un poco más grande haría mejor en elegir otro programa, aunque tal vez lo haga voluntariamente con sólo ver el título local. En cualquier caso, hay que tener en cuenta que el título original, «Big Momma's House», no sólo es un poco más sobrio, sino que hace alguna mínima referencia a que más allá del chiste básico del guión (el travestismo de Martin Lawrence en abuela gorda), la sátira gira alrededor de las tradiciones familiares del sector más conservador de los afroamericanos. La trama cuenta cómo un agente del FBI no tiene más remedio que camuflarse como la gigantesca abuela de Nia Long, una buena chica que eligió mal su último novio, un verdadero enemigo público.
Encima de lo incómodo y humillante de su disfraz, el protagonista tiene el problema de encontrar sumamente atractiva a la mujer que debe tratar como su nietita, lo que da lugar a un par de chistes picarescos bastante divertidos, aunque no exactamente sutiles. Es que la sutileza no es el fuerte de Lawrence que, sin embargo, hace un buen trabajo metiéndose en la piel de la abuela, truco que se parece bastante a las complicadas caracterizaciones que tanto éxito le han dado a Eddie Murphy. Lawrence trabajó -y también usó intensivamente los maquillajes especialescon Murphy en la sólida comedia carcelaria «Life» (que como es realmente buena, sólo se puede ver en video) y parece que la experiencia lo alentó a seguir probando este tipo de recursos.
Con un poco más de vuelo en el guión, una puesta más imaginativa y un final con mayor despliegue de producción, todo sería más eficaz. Pero para eso tendrían que haber contratado a un John Landis, que hubiera sabido potenciar al máximo situaciones tan graciosas como la de la abuela apócrifa cantando en la iglesia el clásico soul «Oh happy day» (seguramente el director de « The Blues Brothers» también habría vuelto a llamar a James Brown o a alguien así).
En cambio, Raja Gosnell, asistente de edición de viejos films de Robert Altman, compaginador de «Mi pobre angelito» y director de «Jamás besada» parece trabajar a reglamento, sin agregar ninguno de los pequeños detalles que pueden convertir a un entretenimiento rutinario en un producto un poco más especial.

Dejá tu comentario

Te puede interesar