28 de octubre 2003 - 00:00
"Mi tío soñó 'La cumparsita' una noche de delirio febril"
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Comienza el Festival Internacional Cámara Corporizada con más de 40 películas de 20 países
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Disponible en Netflix: la película que se estrenó hace 30 años y es la favorita de millones
Portada de partitura
«A mi familia nunca le interesó demasiado que fuéramos parientes del creador de 'La cumparsita'», dijo Infantozzi a este diario. «A mi tío abuelo Gerardo no le gustaba que se metieran en su vida, le mentía siempre a los periodistas y su historia siempre fue contradictoria, oscura y llena de mitos. Yo empecé a recopilar recuerdos y anécdotas de todos mis familiares, primero con la idea original de regalárselos a mis primos para Navidad, pero luego el proyecto se volvió más serio» recuerda Infantozzi. «Porque la historia de 'La cumparsita' la sabía yo y nadie más».
«El padre de Gerardo había muerto de tisis y, cuando su madre vio a su joven hijo también enfermo, desesperó al temer que muriera de lo mismo y comenzó a atenderlo como a un bebé. Le cantaba canciones de cuna a un grandulón de 20 años. En realidad, ella no hablaba, cantaba. Según mi abuela (hermana de la madre de Matos Rodríguez), en una de las noches de delirio por la fiebre, él soñó la música, se levantó, la tarareó entre sueños y hasta la bailó y siguió durmiendo. Su hermana, que en ese momento lo cuidaba en vigilia, quedó perpleja y al día siguiente le comentó aquel delirio febril. Gerardo intentó recordar aquella melodía y le pidió a su hermana que le trajera una tela que simulaba las teclas de un piano. El tenía «oído absoluto musical» pero no sabía escribir ni leer música; así, fue marcando las notas en las teclas de tela mientras la hermana apuntaba la música en el pentagrama. Cuando la composición estuvo lista, la mujer la releyó y, entre azorada y espantada, exclamó: ¡Pero esto es un tango!».
•Arreglos
Mas tarde, Matos Rodríguez inició gestiones para recuperar su obra, lo que consiguió por mediación de sus amigos Enrique Delfino, Emilio Fresedo y José de Grandis, entre otros, en 1923. También fue polémica la letra que escribieron Pascual Contursi y Enrique Maroni, modificándole además el título y llamándola «Si supieras». Matos Rodríguez entabló una demanda contra esos autores por haber actuado sin su consentimiento y la causa fue resuelta, mucho tiempo después, a favor del compositor uruguayo. Sin embargo, los letristas argentinos siguieron percibiendo beneficios con «Si supieras».
«Matos Rodríguez supo de 'La cumparsita» en París. Sus amigos se pararon en un local y, tocándose el corazón, dijeron 'Es el himno'», cuenta Infantozzi. El compositor recurrió inmediatamente al auxilio del abogado Calatayud, que llevó adelante las acciones legales para deshacer la venta de los derechos a Breyer y prohibir que se tocara «La cumparsita» con letras o verso que no fueran los que el mismo Matos había firmado. Esa nueva letra, que fue depositada en la Biblioteca Nacional el 9 de noviembre de 1926, fue llevada al disco por el cantor Roberto Díaz. Muerto Pascual Contursi, su viuda, Hilda Briano y Maroni iniciaron acciones legales por daños y perjuicios contra Matos Rodríguez por reconocimiento de derechos como coautores de la obra en cuestión. Fue un larguísimo pleito que se resolvió cuando también Matos Rodríguez había muerto, en 1948.
No fue poca la producción autoral de Matos Rodríguez aunque sólo algunos de sus temas hayan alcanzado difusión. En el Juzgado de Primera Instancia en lo Civil de la Argentina, bajo Nº 29703 del año 1948, se encuentra el expediente con la pericia realizada por Homero Manzi, en representación de SADAIC, a los efectos de establecer el valor patrimonial.
La nómina completa de las obras registradas son 70, entre las que se cuentan «Che papusa oí», «Te fuiste ja ja», «Mocosita», «La muchacha del circo» y «Adiós Argentina». «De 1948 en adelante mi familia recibió dinero por los derechos de 'La cumparsita', que se destinó a la formación de la familia y los casamientos», comentó Infantozzi.
Matos Rodríguez, ante la negativa de su amigo Víctor Soliño a versificar la obra, escribió una letra de tango, que tuvo en su momento bastante difusión. Pero la obra alcanzó su esplendor cuando Gardel grabó la letra de Contursi y Maroni. Las interpretaciones más famosas fueron las de Roberto Firpo y su cuarteto, las clásicas de Aníbal Troilo y Juan D'Arienzo, la vanguardista de Astor Piazzolla, la del Primer Cuarteto de Cámara del Tango y la del cuarteto Troilo-Grela.
Sobre «La cumparsita» se hizo una película en Buenos Aires con Hugo del Carril y en diferentes grabaciones se incluyó en dos películas de Billy Wilder, «Una Eva y dos Adanes» (donde la bailó Jack Lemmon vestido de mujer), «El ocaso de una vida» y en «Alice», de Woody Allen, entre tantas otras.
«Estoy investigando cuántas versiones diferentes de «La cumparsita» han aparecido en cine y ya tengo más de 226 películas. Y me falta Europa del Este, que cuando se busca música argentina de tango siempre aparece como motivo obligado 'La cumparsita'», señaló Infantozzi, y terminó diciendo: « Al fin y al cabo, no me molesta que los argentinos se apropien de las canciones, porque al menos las difunden, las reinventan».




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